Japón tuvo un déficit comercial de 775.300 millones de yenes (unos 7.400 millones de euros) en agosto, pese a que ese mes las exportaciones crecieron, por primera vez en el último medio año, informó hoy el Ministerio de Finanzas.

El dato contrasta con el moderado superávit comercial que el país registró en los dos meses anteriores, cuando la balanza fue positiva en ambos casos por algo más de 70.000 millones de yenes (unos 670 millones de euros).

En agosto las exportaciones crecieron un 2,8 por ciento interanual y alcanzaron los 5,35 billones de yenes (unos 51.250 millones de euros), en un incremento que rompe con cinco meses consecutivos de retroceso.

Las exportaciones niponas habían sufrido una trayectoria descendente desde el terremoto y el tsunami del 11 de marzo, que interrumpieron la cadena de suministros y supusieron un serio revés para la producción de la industria japonesa.

El aumento de agosto está por debajo de las previsiones de los analistas, que apuntaban a una subida de las exportaciones cercana al 8 por ciento tras caer en julio un 3,4 por ciento.

Las importaciones aumentaron por su parte el mes pasado un 19,2 por ciento hasta los 6,13 billones de yenes (cerca de 58.600 millones de euros), detalló Finanzas en su informe preliminar, que refleja el impacto de la subida global de los precios del petróleo.

Las exportaciones a China, el principal socio comercial de Japón, aumentaron en agosto un 2,4 por ciento, mientras que las importaciones lo hicieron un 16,3 por ciento, lo que resultó en una balanza negativa por más de 228.000 millones de yenes (2.181 millones de euros).

El saldo comercial con EEUU fue positivo por 299.000 millones de yenes (unos 2.860 millones de euros), después de que las exportaciones aumentaran un 3,5 por ciento y las importaciones un 2,6 por ciento.

Con la Unión Europea (UE) Japón tuvo un superávit de más de 59.000 millones de yenes (unos 560 millones de euros), reflejo de un aumento del 6 por ciento en las exportaciones y del 11,5 en las importaciones.

El Gobierno nipón indicó ayer que el país está en vías de recuperación tras el desastre de marzo, aunque admitió que hay incertidumbre sobre la evolución económica en medio de la fortaleza del yen, que perjudica a los exportadores, y la inquietud por la crisis en la eurozona y la situación económica en EEUU.