El último presidente de la extinta Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov, ha pedido un radical cambio del sistema político en Rusia para superar el estancamiento y la desmoralización de la sociedad en vísperas de los comicios legislativos.

En un artículo publicado hoy por el diario "Moskovski Komsomólets", Gorbachov asegura que "es cada vez más evidente que la relación entre las autoridades y la sociedad rusa no garantiza ni la seguridad de los ciudadanos ni una vida digna, ni el respeto a Rusia en el mundo".

Gorbachov destaca que, según las encuestas, casi la mitad de los rusos consideran que el país avanza "en la dirección equivocada" y esa misma sensación ha cundido entre la clase política.

"Las autoridades carecen de voluntad política y disposición para buscar una salida. Se limitan a medidas cosméticas e imitaciones de reforma. Se ve que los poderosos intereses personales y corporativos están destinados a conservar el statu quo", apunta.

El cambio de sistema incluiría "la reforma de la Constitución que ha convertido al presidente en el nuevo monarca ruso", ya que puede nombrar a su sucesor y permanecer en el poder "a través de unas elecciones dirigidas".

"La designación ha reemplazado a la elección. Rusia necesita como el aire unas elecciones libres y justas", afirma.

Además, aboga por la reforma de la legislación electoral para eliminar sus restricciones a la labor de la oposición, crear un sistema judicial independiente, una sociedad civil y unos medios de comunicación libres del control estatal.

Gorbachov, que ha incrementado en los últimos meses sus críticas al primer ministro ruso, Vladímir Putin, al que antes defendía a capa y espada, considera que no se puede esperar que el Kremlin sea el impulsor de las reformas.

El octogenario político cree que el "temor a perder el poder" y "los intentos de evitar una nueva desintegración de Rusia" frenan la reforma, cuando "es precisamente la falta de cambios lo que amenaza con desencadenar la inestabilidad".

Además, recuerda cuando él llegó al poder soviético en 1985 y decidió poner en marcha "reformas cardinales, pese a los peligros y riesgos".

"La Perestroika fue una respuesta al estancamiento de entonces. En comparación con la apagada escena política y la acallada sociedad actuales, aquel tiempo fue un gran triunfo de la democracia", comenta.

En su opinión, "Rusia regresa a la época de (el dirigente soviético, Leonid) Brézhnev. La gente confía cada vez menos en el poder, pierde la esperanza en el futuro y son humillados por la pobreza y la profundización de las disparidades sociales".

Rusia celebrará en marzo de 2012 unos comicios presidenciales en los que aún se desconoce si el actual presidente, Dmitri Medvédev, se presentará a la reelección o si Putin regresará al Kremlin.