Los griegos, ya desgastados por las medidas de austeridad, fueron golpeados el miércoles con nuevos aumentos de impuestos y recorte de pensiones.

Además, el gobierno también anunció que suspenderá a 30.000 funcionarios púbicos en una batalla frenética para mantener el flujo de los préstamos de rescate financiero y apaciguar los temores en el mercado mundial de que Grecia se arruinará.

Sin recibir los abonos del paquete de rescate por 110.000 millones de euros (150.000 millones de dólares) de los países de la zona del euro y del Fondo Monetario Internacional, el muy endeudado miembro de la eurozona se quedará sin efectivo a mediados de octubre.

Pero Atenas se ha rezagado en el cumplimiento de las metas de ahorro establecidas en su acuerdo de rescate, lo que causó el enojo a los inspectores internacionales que evalúan su progreso, quienes amenazaron con detener los préstamos en momentos en que el país se dirige a su cuarto año de recesión con un desempleo récord.

Bajo las medidas anunciadas el miércoles, las pensiones mensuales serán recortadas en 20% sobre un nivel de 1.200 euros (1.636 dólares), mientras que los jubilados de menos de 55 años perderán 40% de sus pensiones superiores a 1.000 euros.

Para el año en curso, el ingreso anual libre de impuestos será recortado de 8.000 euros (10.908 dólares) a 5.000 euros (6.818 dólares), mientras que la cifra de servidores públicos que serán suspendidos con salario parcial subirá a 30.000 para el fin de año, de 20.000 anteriormente contemplados.

Después de un año de ociosidad forzada recibiendo 60% de su salario base, estos trabajadores serán cambiados a otros empleos del Estado o despedidos, a pesar de haber sido contratados con la garantía de que sería de por vida.

El sector público emplea a casi 800.000 personas en un país de 11 millones, y los acreedores de Grecia han urgido repetidamente recortes.

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Elena Becatoros y Theodora Tongas contribuyeron a este reporte.