El Fondo Monetario Internacional (FMI) instó hoy a las autoridades políticas de las economías avanzadas a que hagan frente, con decisiones, a la "crisis de confianza" que se está instalando en los mercados, para evitar así un nuevo colapso financiero.

"Una serie de choques han sacudido recientemente al sistema: nuevas turbulencias en los mercados provenientes de la periferia de la zona del euro, la rebaja de la calificación crediticia de Estados Unidos y señales de una desaceleración económica", resumió José Viñals, director de Asuntos Monetarios y Mercados de Capitales de la institución crediticia internacional.

Viñals presentó el informe "Estabilidad Financiera Global" del FMI en el que se advierte de "una agudización sustancial" de los riesgos sobre la estabilidad financiera mundial.

En este sentido, criticó que "las autoridades políticas en estas economías avanzadas aún no han logrado un respaldo político amplio para afianzar lo suficiente la estabilidad macrofinanciera" y, por ello, "los mercados han empezado a cuestionar la capacidad de dichas autoridades para tomar las medidas necesarias".

El Fondo valoró los acuerdos de la cumbre de la Eurozona de julio pasado y los anuncios del Banco Central Europeo como pasos hacia "el fortalecimiento" de la gestión de la crisis de deuda.

Sin embargo, subrayó que es "de vital importancia garantizar que estas medidas se pongan en práctica sin demora" y "considerar medidas adicionales".

"El tiempo se agota", advirtió el responsable del FMI.

"Debido a las crecientes presiones de los mercados, los bancos pueden verse forzados a recortar el crédito a la economía real, lo que empeoraría la ralentización económica", afirmó Viñals.

Asimismo, precisó que es posible que "algunos bancos necesiten más capital" y que "los más débiles tengan que ser reestructurados o sometidos a un proceso de liquidación".

El informe del organismo multilateral no precisa la cantidad exacta de capitalización requerida y se limita a afirmar que las pérdidas provocadas por las tensiones en torno al crédito soberano de los países de la periferia del euro han sido de aproximadamente 200.000 millones de euros (274.000 millones de dólares) para los bancos de la Unión Europea desde el estallido de crisis de la deuda soberana en 2010.

El FMI señaló que de esta cantidad cerca de 60.000 millones (82.200 millones de dólares) serían consecuencia de los problemas de la deuda de Grecia, y 20.000 millones de euros (27.400 millones de dólares) de las de Irlanda y Portugal, los tres países que tiene abiertos programas de rescate con ayuda financiera internacional.

Los restantes 120.000 millones (164.400 millones de dólares) corresponderían a las tensiones en la deuda de Bélgica, Italia y España, países cuyas primas de riesgo se han elevado notablemente en los últimos meses, aunque no han necesitado rescate.

Los bancos más afectados son aquellos que poseen deuda soberana de estos seis países que están siendo presionados por los mercados, y que están sufriendo una caída en torno al 40% en la cotización bursátil en lo que va de año.

Viñals dejó claro que la "integridad del euro es importante no solo para la zona euro, sino para el conjunto de la economía mundial".

Y aseguró que la salida de Grecia del euro, sobre la que se especula en los mercados, "no es un escenario que se contemple en absoluto" en el seno del FMI.

Los problemas no se circunscriben, sin embargo, según el organismo dirigido por Christine Lagarde, a la zona euro, pues según el FMI, "tanto EE.UU. como Japón tienen que abordar el riesgo soberano mediante estrategias de consolidación fiscal a medio plazo".

A juicio de Viñals, si no se encaran "las crecientes preocupaciones en torno a la sostenibilidad a largo plazo" de las finanzas de Estados Unidos, podrían "encenderse de nuevo los riesgos soberanos con serias consecuencias domésticas y globales".

"Las autoridades políticas a ambos lados del Atlántico deberían cambiar su foco, del tratamiento de los síntomas de la crisis a sus causas profundas", precisó.

En lo que respecta a las economías emergentes, el reporte del FMI advirtió de los riesgos de "sobrecalentamiento" provocados por los flujos de capitales atraídos por las bajas tasas de interés que han ayudado a alimentar expansiones de liquidez y del crédito a nivel interno.