Simon Cowell, un hombre que piensa en grande, vislumbra su nueva competencia de canto "The X Factor" como el programa No. 1 de la televisión estadounidense.

El ejecutivo de la industria musical, astro de TV y productor británico quiere demostrar que el éxito televisivo internacional de Gran Bretaña puede desempeñarse bien en el principal escenario del mundo: Estados Unidos. El programa será emitido en América Latina por canales de cable.

Para la cadena Fox, hogar de "The X Factor" y del territorio previo de Cowell, "American Idol", su nuevo show ofrece la oportunidad de extender hasta la temporada de otoño el dominio en los índices de audiencia fiel que obtiene con el veterano "American Idol" de enero a mayo.

La prueba comienza esta semana con el debut de "X Factor" de 8-10 p.m. (hora del este) miércoles y jueves. Junto a Cowell participarán como jueces Antonio "L.A." Reid, Paula Abdul y Nicole Scherzinger. Steve Jones, personalidad de la TV británica, será el anfitrión.

La meta nunca es "la medalla de plata. Uno quiere ser No. 1, y en los próximos meses vamos a darle con todo a esto para convertirlo en el mejor programa de la TV", dice Cowell.

Cual productor de cine con el ojo en la taquilla, Cowell ha intentado reunir al reparto ideal — incluyéndose, por supuesto. ¿Tendrá el éxito en sus manos? Que rueden los créditos de "The X Factor" y el público decida.

— LA ESTRELLA: Cowell, una marca probada con "American Idol" y modelo a seguir para cualquier otro programa de concurso como el juez inteligente pero groseramente categórico.

Es un pistolero, listo para derribar a los desafinados y a los pesados, y hacer del mundo un lugar más seguro para su marca de música pop e intérpretes de éxito, sean Leona Lewis o Susan Boyle. En la pantalla, puede ser encantadoramente sincero o un ingenioso cascarrabias y sabe cómo llenar una camiseta ajustada.

— EL COMPINCHE: Reid, el elegante productor y ejecutivo ganador del Grammy que ha ayudado a guiar a Usher, Justin Bieber y Mariah Carey, y ahora se dedica a ayudar a Cowell a encontrar voces que deslumbrarán y vigorizarán a la industria musical.

Reid no tiene un papel secundario pero sabe cómo mantener a Cowell bajo la luz de los reflectores. Sabía que el británico era un "superastro" desde su primer encuentro. Han estrechado lazos haciendo negocios y rompiendo las reglas, llenando una oficina con humo de cigarros y cigarrillos: "Me encantó todo de él", dice Reid.

— EL VIEJO AMOR: Abdul, la cantante-bailarina y ex jueza de "American Idol" cuyas aventuras frente y fuera de pantalla y sesgada química con Cowell hacen de ella un componente predecible de la prometida imprevisibilidad del show.

"Es lindo estar de vuelta en una relación demente. Es como estar en casa", dice Abdul con cariño sobre su regreso con su viejo adversario y nuevo jefe. Se ha convertido en un "gatito", sostiene, pero sabe el tipo de elementos que realmente apuntarán puntos.

— LA INGENUA: Scherzinger, ex miembro de las Pussycat Dolls, trae a la mesa juventud, un glamour estilo J.Lo y sus propia experiencia en reality shows, como ex concursante de "Pop Stars".

"Conozco el paño. Puedo identificarme con ellos", dice de los participantes. "Vengo de un lugar distinto de compasión y comprensión".

— EL NOVATO: El anfitrión, un otrora modelo que trabajó como presentador de programas británicos como "101 Ways to Leave a Game Show" y "Drop Zone", hace su debut en Estados Unidos.

Jones, un galés que amplía la diversidad de acentos en la TV estadounidense, añoraba con hacer el salto al nuevo continente, casa de favoritos suyos como Stephen Colbert ("El hombre más cómico de la TV estadounidense") y el programa "It's Always Sunny in Philadelphia" ("Tan deliciosamente inapropiado").

Cowell lo cortejó pero Jones entonces tuvo que pasar todo tipo de pruebas con Fox y los productores del concurso. Dejó en espera otros proyectos.

"Realmente arrojé los dados", dice Jones.

Y ganó. ¿Lo harán también "The Factor" y Fox?

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