El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, presidió hoy el tradicional almuerzo que ofrece a los jefes de Estado y Gobierno que asisten a los debates de la Asamblea General, y en esta ocasión sentó en la mesa presidencial a los mandatarios de Estados Unidos, Barack Obama, y Perú, Ollanta Humala.

En el que es considerado como el evento más distendido de la primera jornada de debates en la Asamblea General, el máximo responsable de la ONU sentó a su derecha a Obama, mientras que Humala quedó entre el rey jordano, Abdalá II, y el presidente de Georgia, Mijaíl Saakashvili.

Ban ofreció un brindis para todos los mandatarios en el que tuvo palabras especiales para Obama, al que agradeció su discurso "de vital importancia" en la inauguración de los debates, mientras que además dio las gracias a los neoyorquinos por su paciencia ante la celebración de la 66 Asamblea General.

"En el último mes, los neoyorquinos se han enfrentado a un terremoto, después a un huracán y ahora a una tormenta perfecta de líderes mundiales que ha creado muchos atascos de tráfico, por lo que agradecemos enormemente su paciencia", aseguró el secretario general.

El mandatario estadounidense llegó a la comida junto a Ban y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y también ofreció un escueto brindis: "Ya he hablado mucho". Después agradeció la labor del secretario general y del personal de Naciones Unidas alrededor del mundo.

En el evento, en el que los mandatarios aprovechan para relacionarse entre ellos y conversar con distensión, Obama tuvo tiempo además para bromear con Ban, a quien preguntó cuál es su secreto para lograr un segundo mandato por unanimidad, sin oposición.

"Muchos de nosotros le envidiamos porque al presentarse para un segundo mandato nadie más se presentó para competir contra él. Y ganó por unanimidad", recordó Obama, que se enfrentará a la reelección en el cargo en noviembre de 2012.

En la mesa presidencial también se encontraron la presidenta suiza, Micheline Calmy-Rey; el presidente de Níger, Mahamadou Issoufouasí; el rey de Baréin, Hamad bin Isa al Jalifa; el emir de Catar, Hamad Bin Jalifa; el presidente de Corea del Sur, Lee Myung-bak, y el presidente Ernest Koroma, así como el presidente Salva Kiir de Sudán del Sur, el miembro más joven de la ONU.

Los mandatarios mundiales degustaron un menú regado por vino francés y del valle californiano de Napa, y compuesto de una tarta de calabaza, queso azul, granada y escarola; cordero asado con queso de cabra y, de postre, "crème brûlée" con frutas del bosque.

Ante los asistentes, Ban recordó además el compromiso del organismo con la paz y los derechos humanos, y destacó cómo a las puertas de la sede de la ONU ondean ya las nuevas banderas de Sudán del Sur, el miembro 193 de la ONU, y de la Libia post Gadafi.

"Podemos estar orgullosos del firme apoyo que dimos a la libertad y la democracia en Costa de Marfil, el norte de África y en todas partes, y de las muchas vidas que hemos salvados, las muchas personas a las que hemos alimentado y a los muchos niños a los que hemos ayudado a crecer sanos y fuertes", dijo.

Ban animó además a todos los asistentes a hacer de la Primavera Árabe "una estación de esperanza para todos" y abogó por trabajar unidos para lograr el desarrollo sostenible y "evitar las crisis antes de que estallen".

Las sesiones de apertura de los debates de la 66 Asamblea General de la ONU reúnen desde hoy en Nueva York a 121 jefes de Estado y de Gobierno, además de múltiples delegaciones diplomáticas, que irán participando en esos debates hasta el próximo 27 de septiembre.