Cuando se cerraron centenares de dispensarios de marihuana terapéutica el año pasado en Los Angeles, el índice de delincuencia aumentó en los vecindarios vecinos, contrario a las aseveraciones de las autoridades de que esos establecimientos incentivaban el crimen, señala un estudio publicado el martes.

El reporte realizado por RAND Corp., un grupo sin fines de lucro, revisó reportes policiales de los 10 días previos y los 10 posteriores al cierre de las clínicas debido a la entrada en vigor de una nueva ordenanza. El análisis revelaba que la delincuencia aumentó en un 60% a tres cuadras a la redonda del dispensario cerrado con respecto a los mismos parámetros de aquéllos que seguían abiertos.

"Si los dispensarios de marihuana médica provocan la delincuencia, entonces debería producirse un descenso cuando estos cierran", destacó Mireille Jacobson, una economista del grupo RAND y principal autora del estudio. "Es probable que los dispensarios individuales puedan atraer la delincuencia o crear molestias para el vecindario, pero no se halló evidencia de que los dispensarios de marihuana con fines médicos en general sean la causa de un aumento en la delincuencia".

La delincuencia fue la principal preocupación que llevó al Concejo Municipal a aprobar la ordenanza que aplicaba estrictas normas para las clínicas de marihuana y obligó al cierre de muchas de ellas. Las autoridades siempre afirmaron que las cooperativas atraen a los delincuentes porque a menudo manejan mucho dinero en efectivo y los ladrones pueden revender la marihuana.

Dos empleados de dos dispensarios fueron asesinados en asaltos en junio del 2010.

El alguacil del condado de Los Angeles, Lee Baca, fue más allá al afirmar que casi todos los dispensarios funcionan como operaciones criminales, una afirmación que disgustó a los defensores de la marihuana con fines médicos, quienes señalaron que los funcionarios policiales han recurrido a tácticas de amedrentamiento a fin de seguir con sus planes.

"Han perpetuado este mito de que hay mucha delincuencia asociada con las cooperativas", respondió James Shaw, de la Unión de Pacientes que usan Marihuana Terapéutica, un grupo defensor de los usuarios de la hierba. "Este concejo debería tener el valor de modificar la ordenanza a fin de que no sea tan draconiana para los pacientes y sus asociaciones".

Los investigadores observaron los atestados policiales de 600 dispensarios del condado de Los Angeles, 170 seguían abiertos y 430 habían recibido la orden de cierre. Hallaron que a mayor distancia de las clínicas se producían menos delitos: a seis cuadras de un dispensario cerrado, la delincuencia aumentó en 25% y a 10 cuadras no se había producido ningún cambio perceptible sobre delitos.

El estudio dijo que algunos de los factores para el aumento podría ser porque los establecimiento tenían cámaras de seguridad y guardias, había menor circulación de transeúntes y menos patrullas policiales.

El concejal Ed Reyes calificó el reporte de una "revelación", pero agregó que los resultados eran limitados debido a que se realizó por un corto tiempo.

"Me parece que el estudio necesita continuar porque es como una foto instantánea", dijo Reyes. "Es una verificación de lo complejo que es este asunto", agregó.

Las impugnaciones legales siguen en curso a fin de determinar si las autoridades municipales tienen el derecho de cerrar los dispensarios en vista de que la ley estatal permite la operación de cooperativas de venta de marihuana con fines médicos.

Un juez falló en diciembre que algunas porciones de la ordenanza municipal son inconstitucionales. Los miembros del concejo modificaron la ordenanza pero aún se tiene que realizar una lotería que permitiría que 100 cooperativas sigan abiertas.