La plenaria del Senado de Colombia aprobó hoy la conciliación de una ley que castiga con cárcel las conductas discriminatorias por razones de raza, etnia, religión, nacionalidad, ideología política o filosófica, sexo u orientación sexual.

La Ley quedó para la firma del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, que una vez la apruebe será de obligatorio cumplimiento.

El autor de la iniciativa, el senador Carlos Alberto Baena, dijo a periodistas que con la aprobación del proyecto de conciliación ahora lo que viene es un "sí a la convivencia con respeto" y "no racismo, no discriminación, no hostigamiento y no segregación" en el país.

El pasado 30 de agosto el Congreso colombiano aprobó esa iniciativa, pero fue necesario acudir a la mesa de conciliación porque los textos aprobados en Cámara y Senado diferían.

Zanjadas las diferencias, la iniciativa precisa que cualquier conducta antirracista o de segregación será castigada con penas entre uno y tres años de prisión, que en la legislación colombiana es excarcelable.

Sin embargo, el presidente del partido Movimiento Independiente de Renovación Absoluta (MIRA), senador Carlos Baena, detalló a periodistas que una persona que resulte condenada por ese delito pierde sus derechos políticos.

Según la Ley, los militantes de grupos neonazis que hay en Colombia podrían pasar a ser ilegales si promueven ideas sobre el genocidio judío o de otros grupos sociales y pueden ser condenados a penas que podrían llegar hasta 15 años en prisión.

Según la Comisión Intersectorial Afrocolombiana el 80 % de las negritudes vive bajo la línea de la pobreza absoluta, y el 75 % gana menos de un salario mínimo mensual.

Igualmente, el 10,5 % de la población colombiana se reconoce a sí misma como negra, mulata o afrodescendiente, según el censo de 2005.