La Reserva Federal de EE.UU. inició hoy una reunión de dos días de la que se esperan nuevas medidas para reavivar el crecimiento de la primera economía del mundo, aunque sigue siendo una incógnita tanto los instrumentos como la magnitud de la acción.

Según una mayoría de analistas, el banco central estadounidense podría reeditar la operación "twist" (giro), una maniobra de política monetaria que probó hace medio siglo y que fue bautizada con el nombre del baile popular de ese entonces.

El Comité de Mercado Abierto, que dirige la política monetaria, dará a conocer sus decisiones mañana, miércoles, a las 18.15 GMT, y los mercados ya dan por descontado que mantendrá sin cambios los tipos de interés.

El programa que los economistas llaman "twist" consiste en un cambio en la composición de la cartera de títulos en poder del Banco para influir en los tipos de interés a largo plazo.

La Fed vendería bonos del Tesoro con vencimientos cortos, a menos de tres años, y usaría esos ingresos para comprar bonos con vencimientos más largos, de siete a 10 años.

Al retirar esos títulos del mercado proporciona estabilidad y empuja a la baja los tipos de interés.

Otro posible mecanismo a disposición de la Reserva Federal, al que podría recurrir en combinación con el anterior, consiste, según los expertos, en reducir el tipo de interés que la Fed paga a los bancos comerciales por el exceso de reservas que depositan en sus cofres.

El propósito de esta medida es incitar a los bancos a hacer circular ese dinero en lugar de depositarlo, e incrementar el crédito disponible para las empresas y las familias, a fin de que aumenten el consumo y la inversión.

En su última reunión, la Reserva Federal ya anunció que mantendrá, al menos hasta mediados de 2013, la tasa de interés de referencia por debajo del 0,25 %, donde la ha tenido desde diciembre de 2008 para estimular el consumo.

En 2009 la Reserva inyectó 1,7 billones de dólares mediante la adquisición de bonos del Tesoro, y en noviembre del año pasado anunció una segunda ronda de compra de bonos que en seis meses totalizó 600.000 millones de dólares.

Con la tasa de interés de corto plazo casi en cero y el vertido de billones de dólares para sustentar una economía que no despierta, y que si se activara podría fácilmente incurrir en inflación acelerada con tanto dinero disponible, a la Reserva Federal casi se le han agotado las herramientas.

Mientras tanto, a más de dos años de terminada la peor recesión económica en casi ocho décadas en EE.UU., el ritmo de la actividad sigue desacelerándose, el desempleo supera el 9 por ciento, y el sistema político está casi paralizado en una disputa en torno a la deuda y el déficit.

Además de los problemas propios de la economía de Estados Unidos, el panorama se torna más sombrío con la amenaza de mayores dificultades provocadas por la crisis de la deuda soberana en Europa.

En el seno del Comité de Mercado Abierto también se han hecho cada vez más notables las diferencias de opinión: por un lado, el presidente Ben Bernanke, sigue dispuesto a proveer de estímulos a la economía, y por otro un par de miembros del comité está preocupado por los peligros de la inflación.

El "dinero fácil" hace que los precios suban rápidamente, como en la era de inflación acelerada que Estados Unidos tuvo en los años 1970.

El Departamento de Comercio ha informado de que los precios al consumo han subido casi un 4% en el último año, con incrementos en los precios de alimentos, alquileres y vestimenta.

Pero, al mismo tiempo, otros economistas temen que si la Reserva retira demasiado rápido sus estímulos pueda sobrevenir una nueva recesión.

La inflación subyacente -el índice que excluye los precios más volátiles de alimentos y energía- también se ha acelerado en meses recientes pero la Reserva cree que se aplacará ese incremento una vez que se disipen los impactos transitorios que dejaron el terremoto y el tsunami en Japón sobre la cadena de suministros y los elevados precios de las materias primas.