Los médicos pocas veces saben qué enfermedades prevalecen en un vecindario hasta que las salas de emergencia se empiezan a llenar de pacientes.

Investigadores de la Universidad de Harvard reportaron el lunes que recibir información expeditiva sobre infecciones en su zona podría mejorar la atención de los pacientes y ayudar potencialmente a decenas de miles de personas a evitar un diagnóstico demorado o recibir antibióticos que no necesitan.

"El riesgo que uno enfrenta depende de dónde se vive y qué tiene la gente que lo rodea", explica el doctor Kenneth Mandl, del Hospital Infantil en Boston, afiliado a Harvard. Sus análisis de 82.000 pacientes hallaron que saber cuánta faringitis estaba circulando podía mejorar la precisión del diagnóstico del próximo paciente.

En la actualidad cientos de hospitales, clínicas y departamentos de salud reportan automáticamente determinados síntomas y diagnósticos al gobierno. Esa práctica tiene un nombre exótico — biovigilancia — y es el medio por el que las autoridades rastrean la propagación de la gripe, detectan el más reciente brote de tos convulsa y vigilan síntomas inusuales que podrían indicar enfermedades nuevas o bioterrorismo.

Sin embargo, mientras no haya un brote, esa información es de una sola vía. No existe un modo fácil para que los médicos se enteren qué están diagnosticando sus colegas en la zona. En cambio, los médicos suelen llamar al departamento de salud para preguntar si alguien ha oído acerca de un caso de esta o aquella enfermedad mientras tejen conjeturas sobre los síntomas de su paciente, dijo el doctor Alfred DeMaria, del Departamento de Salud Pública de Massachusetts.

Dar a los médicos un informe rápido sobre una enfermedad en curso "sería una gran ayuda", afirma DeMaria, que no participó en la investigación de Mandl pero que elogió el método. "La clave es automatizar totalmente el sistema en tiempo real".

Se está trabajando en la tecnología para lograrlo, tratando de vincular la biovigilancia con los registros electrónicos de salud, quizás con aplicaciones móviles.

Mandl y su colega el doctor Andrew Fine han hecho estudios sobre faringitis estreptocócica y han hallado que saber cuántos casos de esa enfermedad y otras, como tos convulsa y meningitis bacterial, se dan en determinada zona puede mejorar su diagnóstico.

El desafío consiste en ver cómo difundir esa información con la rapidez suficiente como para que la usen los médicos. MinuteClinic, por ejemplo, dice que podría llegar a ofrecer ese servicio en el futuro.