Ozzie Guillén desea un nuevo contrato con los Medias Blancas de Chicago y lo quiere pronto.

El dirigente venezolano, a quien le resta un año en su contrato, dijo que no quiere ser un manager sin poder en 2012. En cambio, le gustaría que los Medias Blancas le digan antes de que termine esta campaña si quieren retenerlo después del próximo año.

Guillén está terminando su octava temporada como manager de Chicago.

"Sólo Jerry y Dios saben cuál es mi futuro aquí", dijo Guillén el martes antes del primer partido de una doble cartelera contra los Indios de Cleveland.

Guillén tiene planes de viajar a España con su esposa dos días después del último partido de Chicago el 28 de septiembre, y no está seguro si el director ejecutivo de los Medias Blancas, Jerry Reinsdorf, le informará sobre una posible renovación antes de irse de Estados Unidos.

Una vez de vacaciones, Guillén indicó que no quiere hablar de béisbol.

"No quiero pasar ese tiempo con mi esposa pensando sobre béisbol o pensando sobre mi futuro", señaló. "Espero que mis conversaciones en la cena con mi esposa sean sobre divertirnos y olvidarnos de este verano tan loco y tan malo".

Los Medias Blancas marchan terceros en la división Central de la Liga Americana con marca de 74-78 y la semana pasada quedaron fuera de contienda por los playoffs.

Guillén admitió que Chicago no cumplió con las expectativas para esta campaña.

"No digo (que fue) una vergüenza, pero no llegamos a donde queríamos llegar", señaló el venezolano. "Te hace preguntarse si eres bueno. Te hacer preguntarse si estás dirigiendo bien y si mi cuerpo de coaches hizo su trabajo".

Guillén sabe que un manager es el máximo responsable por el desempeño de su equipo.

"Acepto la culpa", indicó. "No voy a dar excusas. Me dieron un buen equipo, y no jugamos bien. No jugamos como debimos jugar".