El Gobierno holandés propuso hoy recortar fondos para guarderías y Sanidad y crear un impuesto para la banca, dentro de su proyecto de presupuesto para 2012 que busca equilibrar las cuentas públicas y que se encuadra en un paquete de ajustes de 18.000 millones de euros para toda la legislatura.

El Ejecutivo se propone reducir en 2012 las ayudas estatales a las guarderías en 420 millones de euros, rebajar los subsidios mínimos a inmigrantes, recortar el presupuesto dedicado a enfermos crónicos, reducir el gasto en Sanidad haciendo pagar más al ciudadano e incluso multar a quienes no acudan sin previo aviso a una cita con un especialista.

A causa de los recortes también se resentirá el sector público (menos funcionarios) y habrá menores partidas de Defensa y de Cooperación para el Desarrollo (900 millones de euros menos en 2012).

Si estas medidas no fueran suficientes, el Gobierno no descarta nuevos recortes, estimados en 5.000 millones de euros, que se sumarían a los 18.000 millones anunciados para toda la legislatura, que concluye en junio de 2014.

Esos recortes extraordinarios serían necesarios en el caso de que en 2014 continuase la crisis de la deuda en Europa o de que EEUU entrase en un período de recesión económica.

También se aplicarían en el supuesto de que el déficit público superase en 2012 el umbral del 4,4 % del PIB, según los cálculos de la Oficina Central de Planificación Estatal.

El Gobierno holandés presentó hoy oficialmente al Parlamento los presupuestos para 2012, que también incluyen los barómetros macroeconómicos previstos para el próximo año.

Según los cálculos del Gobierno, el déficit público aumentará en 2012 hasta un 2,9 %, la economía crecerá un 1 %, la inflación ascenderá un 2 % y la capacidad de consumo del ciudadano se reducirá durante los próximos tres años.

En el Discurso de la Corona -que contiene las directrices principales del Ejecutivo del primer ministro, el liberal de derecha Mark Rutte, y que es leído por la reina Beatriz al Parlamento- el Gobierno también advirtió hoy de que los recortes presupuestarios "afectarán a todos los ciudadanos".

El ministro de Finanzas, Kees Jan De Jager, advirtió sobre 2012: "Será un año duro para muchas personas, de lo que no me alegro, pero estoy convencido de que es necesario".

También dijo que "Holanda se prepara para una tormenta que va en aumento (...) y que supone una gran amenaza" para la economía.

De Jager explicó que la "inseguridad económica internacional ha crecido respecto al año pasado" y el gasto público sigue superando los ingresos, por lo que los recortes son "inevitables".

Holanda está gobernada por una coalición de minoría compuesta por liberales de derecha y democristianos -juntos tienen 52 escaños en un Parlamento de 150-, los cuales dependen del partido antimusulmán (PVV) de Geert Wilders (24 escaños) para conseguir la mayoría parlamentaria necesaria para poder aprobar leyes.

Wilders, profundo antieuropeísta, ya ha adelantado que no apoyará ajustes más allá de los ya acordados 18.000 millones de euros, los cuales considera que deben ser compensados con un menor apoyo financiero a países como Grecia, que sufren una profunda crisis en sus financias públicas.