Pueden haber pasado más de tres años, pero Miguel Cotto tiene a flor de piel el recuerdo de su primera derrota en el boxeo profesional.

El próximo 3 de diciembre tendrá la oportunidad de ajustar cuentas con Antonio Margarito en una revancha cargada de morbo.

Por un lado está el nocaut en el undécimo asalto que Margarito le propinó a Cotto, el 26 de julio de 2008, en un sangriento combate en el que el puertorriqueño perdió su invicto y el título welter.

Y lo otro son los vendajes polémicos, cuando apenas seis meses después, a Margarito le descubrieron yeso en los guantes ante de una pelea que perdió ante Shane Mosley.

Aunque el mexicano insistió que el responsable fue un preparador y que ignoraba lo que éste hizo, el escándalo terminó en que le suspendieran la licencia durante un año.

En el aire quedó la sospecha sobre si habría usado algún material ilegal ante Cotto.

Esto es algo que Cotto mantiene presente, como lo demostró el martes durante un acto de promoción de la pelea por el cetro superwelter de la AMB en Nueva York.

A una pregunta sobre los vendajes, el boricua de 28 años encendió su iPhone y le mostró a los periodistas una foto en la que aparece Margarito con el vendaje roto tras una pelea.

En la interpretación de Cotto, la imagen es una evidencia de que Margarito alteró los vendajes, que esa pelea no fue justa y eso debe mitigar una de las dos derrotas en su carrera.

"Me deja saber qué sucedió esa noche, me quita algo del peso de encima y me deja saber cómo se vive en este mundo", dijo. "Me quita gran parte de esa responsabilidad".

Cotto (36-2 y 29 nocauts) enfatiza que el deseo de vengar la primera derrota no significa que se tome como demasiado personal su preparación para la cita en el Madison Square Garden.

"Es otra pelea más. Estoy muy calmado con este compromiso", dijo Cotto, cuyo último combate fue el nocaut que le endosó a Ricardo Mayorga en el duodécimo asalto en marzo pasado. "De todo lo malo que rodea esta pelea, (pues) nada de eso se mete en mi cabeza".

En cuanto a Margarito (38-7, 27 nocauts), el objetivo es demostrar que el primer triunfo no fue casualidad y despejar las dudas sobre lo que ocurrió en Las Vegas.

"Siempre he sido un peleador limpio", señaló cuando le preguntaron sobre las perspicacias sobre su imagen. "A la gente que cree que he usado eso, quiero decirle de palabra, que yo nunca he usado algo ilegal, nunca lo haría. He demostrado que el poder lo traigo en los puños".

Para asegurar que los vendajes sean legales, el promotor Bob Arum llegó a un acuerdo con la Comisión Atlética de Nueva York para éste organismo supervise la tarea.

Margarito peleará por primera vez desde la paliza que Manny Pacquiao le propinó el 13 de noviembre pasado por el título vacante del peso junior mediano. Terminó en el hospital con fracturas en el rostro e incluso hace dos meses y medio se sometió a una cirugía para corregir una catarata que sufrió debido a los golpes.

"Ahí temí que no iba a poder volver a pelear. Pero estoy en plenitud física y mental. Vamos a tener una pelea similar, pero ahora se va a acabar más rápido", señaló.