El presidente palestino Mahmud Abbas dijo el lunes que nada lo disuadirá de buscar que Naciones Unidas reconozca un estado palestino, pese a las "presiones enormes" para que retire esa petición y reanude las conversaciones de paz con Israel.

Abbas conversó con la prensa durante su viaje a Nueva York, donde solicitará que Naciones Unidas acepte a "Palestina" como estado miembro en los territorios de Cisjordania, Gaza y Jerusalén oriental, que Israel capturó en la Guerra del Medio Oriente de 1967.

Estados Unidos e Israel se oponen a la iniciativa de Abbas y aseguran que el establecimiento de un estado sólo es viable mediante las negociaciones.

Abbas ha reiterado que las negociaciones son la opción que él favorece, pero siempre y cuando estén condicionadas a que se basen en las fronteras anteriores a la guerra de 1967 y a que Israel suspenda todas las construcciones de asentamientos en tierras ocupadas.

Abbas dijo el lunes que incluso si Israel accediera a esas dos demandas, "iremos a Naciones Unidas porque no hay contradicción alguna entre las negociaciones y acudir al organismo mundial".

Representantes de los mediadores del llamado Cuarteto para el Medio Oriente — Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y Naciones Unidas — han sostenido conversaciones en los últimos días con la expectativa de lograr que los palestinos se abstengan de acudir a Naciones Unidas y que en su lugar reanuden las conversaciones de paz con Israel.

El gobernante palestino dijo que en los últimos días ha afrontado una "presión enorme" y aseguró que son inaceptables las propuestas de buscar un nuevo marco para ulteriores conversaciones.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas es la única instancia que puede aceptar el ingreso de un nuevo miembro como estado, pero las pretensiones en ese sentido de los palestinos podrían fracasar si no logran los votos de nueve de los 15 integrantes y si Estados Unidos aplica su poder de veto, como ha anunciado que lo hará.

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Los periodistas de The Associated Press Bradley Klapper en Nueva York, Edith M. Lederer en Naciones Unidas y Diaa Hadid en Jerusalén contribuyeron a este despacho.