Decenas de miles de personas marcharon el lunes en el centro de Tokio entonando "Sayonara (adiós) energía nuclear", para exigir al gobierno que abandone el uso de la energía atómica, tras el accidente de la planta nuclear de Fukushima.

La manifestación subraya lo profundamente que ha sido afectado el pueblo japonés, acostumbrado desde hace mucho tiempo a la energía nuclear, por la crisis del 11 de marzo, cuando un tsunami ocasionó la fundición del núcleo de tres reactores del complejo Fukushima Dai-ichi.

El desastre — el peor accidente nuclear desde Chernobyl — liberó radiación a una parte amplia del noreste de Japón, forzando el desalojo de aproximadamente 100.000 personas que vivían cerca de la planta, y ocasionando temores de contaminación de frutas, verduras, peces y hasta del agua.

"La radiación es espeluznante", dijo Nami Noji, una mujer de 43 años que se unió a la protesta en este día de festividad nacional con sus cuatro hijos, de entre ocho y 14 años de edad. "Existe mucha incertidumbre sobre la seguridad de la comida, y yo quiero un futuro seguro para mis niños", agregó.

La policía calculó una participación de 20.000 personas en la protesta, mientras que los organizadores dijeron que la cifra fue del triple.

Además de los temores a la radiación, el pueblo japonés y las corporaciones mundiales han tenido que soportar desabasto de electricidad en un verano sofocante después de que más de 30 de los 50 reactores nucleares de Japón fueron operados a baja capacidad para ser inspeccionados.

El primer ministro Yoshihiko Noda, quien tomó el cargo a inicios de este mes, ha dicho que Japón reactivará los reactores que aprobaron las revisiones de seguridad. Pero también ha señalado que el país debería reducir a largo plazo su dependencia de la energía atómica y explorar fuentes alternativas de energía, aunque no ha hablado de metas específicas.

Antes del desastre, esta nación propensa a los terremotos obtenía 30% de su electricidad de la energía nuclear.