La Asamblea General de la ONU declaró hoy la guerra a las enfermedades no transmisibles, una plaga que tiene dimensiones catastróficas en el mundo, particularmente en los países más pobres y también en vías de desarrollo.

"Reconocemos que la carga y la amenaza mundial de las enfermedades no transmisibles constituyen unos de los principales obstáculos para el desarrollo en el siglo XXI y que socavan el desarrollo social y económico en todo el mundo", asegura la declaración adoptada en el órgano multilateral.

La declaración, en la que los países del mundo se comprometen a luchar contra el cáncer, la diabetes, la hipertensión o los males coronarios y pulmonares principalmente mediante la prevención, fue aprobada al inicio del foro de alto nivel que la Asamblea General celebra hasta el martes.

En esa reunión, en la que participan numerosos jefes de Estado y Gobierno, así como ministros y expertos en salud de la comunidad internacional, quedó patente el compromiso mundial para acabar con unos males que en 2008 causaron 36 millones de muertes en el mundo.

"Si nos unimos contra las enfermedades no transmisibles, podremos hacer más que sanar individuos: Podemos salvaguardar el futuro", aseguró el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en el foro, donde animó a todos los países a redoblar sus esfuerzos para evitar "el alto coste" que tienen "sobre la economía y el desarrollo".

"Hay que exhortar a los individuos a realizar elecciones inteligentes para proteger su salud. Hacer ejercicio, comer bien, limitar el consumo de alcohol y dejar de fumar. Pero también las personas sanas se exponen a sustancias tóxicas en el ambiente, por lo que hay que mantener limpios el aire, el agua y la tierra", dijo.

Las peticiones de Ban están recogidas en el texto aprobado en la Asamblea General, que reconoce que "la prevención debe ser la piedra angular de la respuesta mundial" a esas enfermedades que pueden causar la muerte de un 17 % más de personas en una década.

Es "fundamental", según el documento, "fortalecer la capacidad de las personas para optar por alternativas más sanas y adoptar modos de vida que propicien la buena salud", mientras que pide "incluir la salud en todas las políticas y enfoques de todo el Gobierno".

"Los ministros de salud solos no pueden reorganizar las sociedades para proteger poblaciones enteras de los riesgos que llevan a estas enfermedades. Son los Gobiernos a su más alto nivel los que tienen que actuar", dijo por su parte, la directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Chan.

Chan alertó ante el órgano multilateral de la "catástrofe a cámara lenta" que causan estas enfermedades, que vienen "alimentadas por estilos de vida poco saludables y que se extienden a una velocidad pasmosa" por todo el mundo.

Entre los participantes en el foro, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, mostró el compromiso de su Gobierno con la declaración aprobada en la Asamblea General y la intensificación de medidas concretas y multisectoriales en la lucha contra las enfermedades no transmisibles.

"Su efecto desproporcionado entre los más pobres demuestra la necesidad de una respuesta global al problema", aseguró Rousseff, quien defendió la ejecución de "políticas relacionadas con la sanidad, pero coordinadas con los determinantes socioeconómicos de esos males" para ganarles la partida.

"Es vital el acceso universal a los medicamentos, pero de la mano de la promoción de una vida saludable y la prevención", aseguró la presidenta, que dijo que su país intensificará la lucha "contra los factores de riesgo que mayor impacto tienen en el brote de esas enfermedades: el tabaco, el consumo perjudicial de alcohol, la falta de actividad física y una dieta malsana".

También aseguró que la salud de las mujeres es una prioridad para su Gobierno, por lo que se ha puesto como objetivo reducir los índices de mortalidad relacionados con el cáncer de mama y de cuello de útero, "un grave problema especialmente en zonas desfavorecidas, como el Amazonas".

Se trata de la segunda vez en la historia de la Asamblea General que el órgano multilateral celebra un foro de alto nivel sobre un asunto relacionado con la salud, después de que diez años atrás se celebrara el primero sobre el sida.