Las fuerzas de seguridad sirias mataron el lunes a cinco personas el lunes en redadas contra manifestantes determinados a derrocar al régimen, dijo un grupo defensor de los derechos humanos.

El alzamiento popular de seis meses en Siria se ha convertido en un sangriento choque entre las fuerzas gubernamentales y multitudes furiosas, sin que ninguna de las partes logre avances sustantivos. Las Naciones Unidas calculan que 2.200 personas han muerto.

Las fuerzas militares efectuaron letales redadas en Hula, un área formada por varios poblados en la provincia central de Homs, en las que mataron a cinco personas, informó el Observatorio Sirio por los Derechos Humanos, con sede en Londres.

Hubo intensos tiroteos y los tanques bloquearon los caminos en la zona, dijo uno de los activistas del observatorio en el lugar.

El presidente Bashar Assad, cuya familia ha gobernado Siria durante más de cuatro décadas, insiste en que una conspiración extranjera impulsa los disturbios para destruir al país y dice que las verdaderas víctimas son las fuerzas de seguridad.

Un "grupo terrorista" emboscó dos autobuses en la provincia central de Hama y mató a cuatro policías, dijeron el lunes medios de comunicación estatales.

Siria ha prohibido la cobertura de los medios independientes, lo cual dificulta verificar los reportes.

El alzamiento popular en el país comenzó a mediados de marzo, parte de la oleada de protestas en el mundo árabe que han derrocado a los gobiernos de Túnez, Egipto y Libia.