La vacuna contra la tosferina pierde efecto después de sólo unos tres años, insinúa un estudio preliminar, lo cual da respaldo a las normas escolares que requieren que los niños se vacunen periódicamente.

Las escuelas de California han dado de baja este año a miles de estudiantes de secundaria porque no han recibido la vacuna de refuerzo que suele aplicarse a los 11 ó 12 años.

Ese estado tuvo un enorme aumento en los casos de tosferina el año pasado, durante el cual más de 9.100 personas enfermaron y 10 bebés murieron después de ser contagiados por adultos u otros niños.

El estudio en el condado Marin, en California, halló que el riesgo de contagiarse con la enfermedad era hasta 20 veces mayor en niños de tres años o más después de que terminaron de recibir una serie de vacunas recomendadas, pero los chicos vacunados más recientemente estaban bien protegidos.

Lo encontrado podría ayudar a explicar por qué cifras significativas de niños totalmente inmunizados se enfermaron de tosferina en los brotes recientes.

"Me inquietó el hallazgo de que tal vez teníamos un poco más de confianza en la vacuna de la que podría merecer", dijo el investigador que encabezó el estudio, el doctor David Witt, director de enfermedades infecciosas en el Centro Médico Kaiser Permanente en San Rafael.

Witt presentó sus descubrimientos el lunes durante un congreso médico de enfermedades infecciosas en Chicago.

La tosferina es muy contagiosa y en casos inusuales puede ser mortal, en especial para los bebés demasiado pequeños como para ser vacunados. La enfermedad comienza como si fuera un resfrío, pero desemboca en una tos intensa que puede durar semanas.

Es considerada una de las enfermedades de la infancia más difíciles de controlar para las que hay una vacuna común disponible. Las autoridades de salud dicen que la vacuna es efectiva en la mayor parte de la gente, pero a pesar de ello hay brotes periódicos en sitios con elevadas tasas de vacunación.

Más del 80% de los niños que enfermaron de tosferina en el estudio de Witt ya tenían aplicadas todas sus vacunas.

El estudio observó lo ocurrido durante el brote en California. Se basa en una revisión el año pasado de aproximadamente 15.000 niños en el condado de Marin, inclusive a 132 que enfermaron de tosferina.