Un programa de medio siglo de existencia que ayuda a los trabajadores que pierden su empleo debido al comercio exterior es clave para que el Congreso apruebe los acuerdos de libre comercio con Colombia, Panamá y Corea del Sur.

Los largamente pospuestos tratados son vistos tanto por el gobierno de Barack Obama como por los legisladores republicanos como una manera de fortalecer la economía y crear empleos.

A muchos demócratas no les agradan tales acuerdos comerciales, pero están abiertos a apoyarlos si el Congreso extiende cláusulas prescritas del programa de la era Kennedy denominado Asistencia por Ajuste Comercial, o TAA por sus iniciales en inglés. Los republicanos son distantes al TAA, pero no lo objetarán siempre y cuando se concreten los acuerdos comerciales.

El presidente Obama ha aclamado frecuentemente los beneficios de los tres acuerdos comerciales firmados durante el gobierno de George W. Bush, pero se ha abstenido de enviarlos al Congreso hasta que se le asegure la extensión de ayuda a los trabajadores que pierdan su empleo debido al comercio exterior.

El Senado tomó el lunes las provisiones por ajuste de comercio para trabajadores afectados como parte de una iniciativa de ley habitual que otorga a países pobres acceso a los mercados de Estados Unidos. Si todo resulta como está planeado, el Senado aprobará la ley y la enviará a la cámara baja, la cual la sopesaría junto con los tres acuerdos de libre comercio.

"Abrir mercados nuevos para nuestros agricultores, hacendados y comerciantes será un enorme impulso a nuestra economía y sostendrá cientos de miles de empleos aquí en casa, pero debe ser realizado de una manera que dé prioridad a los empleos estadounidenses", dijo Max Baucus, presidente del Comité de Finanzas del Senado, quien apoya el programa de ajuste comercial.

El programa, operado por el Departamento del Trabajo, proporciona nueva capacitación y ayuda financiera a trabajadores que hayan perdido o pudieran perder su empleo debido al comercio exterior.