Los enfrentamientos callejeros entre los opositores del régimen de Yemen y las fuerzas leales del acosado presidente llegaron el martes hasta los barrios donde residen los altos funcionarios del gobierno y otros sitios estratégicos de la capital.

El tercer día de combates, que incluyeron ataques con morteros contra manifestantes inermes, dejaron nueve muertos, dijeron funcionarios médicos.

Los decesos más recientes elevaron a por lo menos 60 los muertos desde el domingo, mientras los opositores al gobierno incrementan sus esfuerzos para derrocar al presidente Alí Abdalá Salé.

Las fuerzas leales al presidente lanzaron contraataques con francotiradores desde azoteas de edificios y disparos de proyectiles contra los campamentos de los manifestantes.

Las fuentes dijeron que entre quienes fallecieron el martes había tres manifestantes, tres soldados rebeldes y un transeúnte. Murieron por obuses de mortero lanzados por las fuerzas del gobierno.

Las autoridades dijeron que los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en la sureña ciudad de Taiz dejaron otras dos personas muertas. Los funcionarios hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a compartir la información.

En Ginebra, Naciones Unidas dijo el martes que cuatro niños murieron por disparos durante los disturbios del domingo y lunes. Marixie Mercado, portavoz del fondo de la ONU para la infancia, agregó que otros 18 menores de edad resultaron heridos.

Mercado dijo a periodistas en Ginebra que las muertes fueron confirmadas por los asociados locales de la UNICEF en Yemen.