Hay mucha gente en Nuevo México y todo el sur estadounidense que hace su propia salsa antes de comer, pero un porcentaje significativo se ha imaginado empacándola y vendiéndola.

Para una residente de Santa Fe que pertenece al segundo grupo, su consejo es que se trata de un proyecto que no debe tomarse a la ligera.

"Yo hago todo. Entregas, demostraciones, todo. Me vuelvo loca. Esta es mi vida, pero esto es lo que buscaba", dijo Terry Rodríguez, propietaria y única empleada de la salsa "A La Ve!".

Rodríguez traduce el nombre de su salsa como "¡Qué bárbaro! ¡Esto está realmente bueno!" Aunque es una expresión del norte de Nuevo México con muchos significados irreverentes, dijo que escuchó tanto esa frase cuando la gente probaba su salsa que decidió ponérsela de nombre a su empresa.

"Sólo significa '¡guau!''', dijo.

Rodríguez ha desempeñado diversas actividades antes de comenzar su negocio de salsa. Criada en Nambe, ha pintado casas por día durante 30 años, fue profesora de educación especial en la escuela comunitaria El Dorado y sólo le faltan 12 créditos para completar el programa de cuatro años de ciencias del ejercicio en el Colegio Comunitario de Santa Fe.

Durante todo ese tiempo su salsa tuvo una demanda constante, en especial entre sus amigos y compañeros de trabajo.

"Hace unos cinco años, cuando trabajaba en (la escuela comunitaria de) El Dorado llevaba (salsa) a comidas comunitarias y fue entonces cuando me percaté que tenía que convertirlo en un negocio", afirmó.

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Información del diario The Santa Fe New Mexican, http://www.sfnewmexican.com