Las víctimas del terrorismo y sus familiares podrían ser un poderoso instrumento en las gestiones de los estados para combatir futuros ataques, según el organizador de una conferencia de interesados y afectados.

"Cuando las víctimas de los ataques terroristas son reconocidas, cuidadas y respetadas, pueden ser una fuerza por su propio peso y un instrumento útil de los estados para combatir el terrorismo", dijo Guillaume Denoix de Saint Marc, director de la Asociación Francesa de Víctimas del Terrorismo.

Denoix de Saint Marc habló mientras centenares de víctimas de los ataques terroristas de todo el mundo asisten en París al Séptimo Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo, que concluye el sábado.

Entre los grupos terroristas cuyas víctimas sufrieron las consecuencias de su actuación figuran la ETA de España, las filiales de al-Qaida en el norte de Africa y las FARC en Colombia.

Denoix de Saint Marc dijo que el encuentro "da a las víctimas la posibilidad de hablar, no para escuchar su llanto sino para demostrar la fuerza de la vida".

Los reunidos quieren que su voz sea escuchada por los jóvenes que se sientan inclinados a la vía del extremismo y asegurar que los ataques que les han marcado, junto a sus familias, no son olvidados.

Esther Sáez iba a trabajar en un tren suburbano en Madrid el 11 de marzo del 2004 cuando estalló una bomba en su vagón. El ataque fue uno de cuatro perpetrados contra trenes en la capital española ese día, que mataron a 190 personas e hirieron a 1.800.

Sáez quedó gravemente herida, pasó una semana en coma, sufrió tres ataques cardíacos y al principio no reconocía ni a sus hijos.

"Debemos ir más allá del dolor", dijo Sáez. "No podemos aceptar que los terroristas creen sobrevivientes muertos. Debemos vivir ... o los terroristas ganan".