En cada visita anual a las Naciones Unidas, el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad siempre tenía dos grandes objetivos: acaparar la atención de la prensa estadounidense y transmitir en persona los puntos de vista de la República Islámica a los gobernantes occidentales.

Aunque los reflectores seguirán enfocando a Ahmadineyad, no existe certeza de que éste llegue a la ONU con la personalidad del mensajero de confianza de la jerarquía islámica gobernante en su país y con la cual se friccionó en un intento por arrogarse mayores facultades.

"(Ahmadineyad) está malparado", dijo Ahmad Bakhshayesh, profesor de asuntos políticos en la Universidad Azad de Teherán.

El analista Theodore Karasik, radicado en Dubai, dijo que Ahmadineyad llegará a Nueva York "herido, sin toda la autoridad" para la sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas que dará inicio el martes.

Hay pocas dudas sobre la jerarquía política actual en Irán: Ahmadineyad y sus aliados están muy debilitados en tanto que la teocracia y los protectores de ésta — incluida la Guardia Revolucionaria, de enorme poder en el país — hacen trizas a la oposición.

Lo anterior sugiere que Ahmadineyad tal vez tendrá la voz resonante de siempre en las Naciones Unidas y en los demás recorridos que efectúe en Nueva York, pero vendrá bastante amordazado como emisario del sistema gobernante en Irán.

Esta situación se suma a las dificultades cada vez mayores de las autoridades occidentales para interpretar los movimientos de Irán a propósito de las conversaciones internacionales estancadas sobre el programa nuclear de Teherán y del principal aliado del país en el Medio Oriente, el presidente de Siria, Bashar Assad, quien lucha por mantenerse en el poder frente a las incesantes protestas.

Irán fue esta semana escenario de una colisión interna relacionada con las posibles negociaciones para la excarcelación de dos estadounidenses acusados de espías y que están presos en Teherán. Ahmadineyad manifestó la posibilidad de acuerdo en el que se pague una fianza para solucionar el caso mediante una vía rápida para que los acusados sean puestos en libertad.

Sin embargo, el sistema judicial de Irán — controlado directamente por el líder supremo, ayatolá Alí Jamenei — asestó de inmediato una bofetada a Amadineyad cuando le recordó de manera terminante que solo los tribunales tienen la autoridad para decidir cualquier excarcelación.

Como sea, Ahmadineyad sorteó con facilidad el trance para lo que ha sido la tendencia reciente de las luchas intestinas en Irán.

En los últimos meses, las fuerzas radicales han arrestado a decenas de partidarios políticos de Ahmadineyad o los han retirado de la vista pública.

Esfandiar Rahim Mashaei, el protegido y colaborador principal de Ahmadineyad, fue vetado como candidato a sucederlo en las elecciones de 2013 debido a que ha sido blanco de acusaciones que le han mellado la reputación.

Las acusaciones en contra del personaje incluyen encabezar una "corriente desviacionista" que pretende desafiar el sistema de régimen teocrático y lo implican en un pesquisa sobre un fraude bancario por un equivalente a 2.600 millones de dólares descrito como el caso de corrupción financiera más grande en la historia de Irán.

Algunos detractores incluso acusan a Mashaei de utilizar hechizos de "magia negra" para obnubilar la mente a Ahmadineyad.

En junio, Ahmadineyad arremetió contra sus oponentes — y contra Jamenei por extensión — por lanzar lo que describió como una campaña con "fines políticos" y expresó su respaldo a Mashaei, cuya hija está casada con el hijo del presidente.

"Ahmadineyad viajará debilitado a las Naciones Unidas y afronta en el país el mayor aislamiento como nunca antes" desde su asunción en 2005, dijo Meir Javendanfar, analista en Israel y coautor de la biografía del gobernante iraní intitulada "The Nuclear Sphinx of Tehran" (La esfinge nuclear de Teherán).

Hasta no hace mucho tiempo, Ahmadineyad era considerado el hijo favorito de la jerarquía en Irán.

Jamenei estuvo al lado del presidente tras la reelección controversial de éste en junio de 2009 y preservó la imagen de unidad mientras las fuerzas de seguridad sistemáticamente aplastaban las protestas de oposición y silenciaban a los dirigentes de las movilizaciones, los cuales — se cree — son vigilados las 24 horas.

Las desavenencias comenzaron a agudizarse a medida que regresó la tranquilidad política tras la represión violenta de las protestas.

Ahmadineyad intentó con cautela extender sus facultades sobre la jurisdicción de los clérigos gobernantes, quienes supervisan todas las políticas, nombramientos y programas importantes, incluido el desarrollo nuclear y de misiles.

Fue muy claro el mensaje transmitido a Ahmadineyad: usted ocúpese de sus tareas, principalmente los asuntos internos y la promoción de las posiciones de la dirección gobernante en el mundo.

La pirotecnia verdadera ocurrió en abril, cuando Ahmadineyad al parecer obligó la renuncia del ministro de Espionaje, Haidar Moslehi, quien tiene gran influencia. Jamenei revirtió esa decisión, reinstaló a Moslehi y suscitó un berrinche de Ahmadineyad, quien se ausentó durante 10 días de las reuniones del gabinete y se separó de otros deberes.

"En el último año, Ahmadineyad ha aparecido ocasionalmente como portavoz de la oposición", dijo Sasan Golestan, columnista en diversos periódicos iraníes.

Ahmadineyad finalmente dirigió pronunciamientos conciliatorios a Jamenei y al círculo interior de éste. Sin embargo, también parecería que Ahmadineyad se comprometió a cambiar el tono de su discurso público y acompañarlo con su arrepentimiento.

Parte de su anterior grandilocuencia dio paso a un discurso más moderado, a veces parece asumir más la pose de académico que la del agitador que exigía la aniquilación de Israel.

Incluso tuvo momentos plañideros durante una entrevista efectuada a principios de semana con la NBC.

"¿Por qué los gobernantes de Estados Unidos son tan hostiles hacia nosotros?", dijo Ahmadineyad al programa matutino "Today".

Poco después del regreso de Ahmadinejad a Irán desde Nueva York, Irán emprenderá los preparativos para los comicios parlamentarios de marzo. El resultado de la votación será una prueba para el último año de gobierno de Ahmadineyad. Las fuerzas leales a Jamenei han creado comités políticos para avasallar a los aliados del presidente.

Sin embargo, algunos consideran que se subestima las habilidades políticas de Ahmadineyad.

"Aprendió del enfrentamiento (con Jamenei)... es muy pronto para decir que está acabado", dijo Sadegh Zibakalam, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Teherán.

Zibakalam destacó que la máquinaria política de Ahmadineyad se mantiene firme en sus bases entre las familias de bajos ingresos en el interior de Irán. Estas familias prodigan elogios a las asistencias del gobierno para el combate a la pobreza.

"Los oponentes de Ahmadineyad se preocupan cuando éste visita las provincias. Pero les preocupa más cuando visita las Naciones Unidas", dijo Reza Mahmoudi, ingeniero mecánico que ha votado por él en ambas elecciones. "Es la oportunidad que tiene para hablar ante el mundo".

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El periodista de The Associated Press, Nasser Karimi, en Teherán, contribuyó a este despacho.