El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, insistió hoy en la necesidad de que su plan de empleo sea aprobado cuanto antes por el Congreso, al recordar que hace tres años comenzó la crisis financiera "que hizo las cosas mucho más difíciles para la gente trabajadora".

"Sé que algunos preferirían esperar otro año para ir a una elección que trabajar juntos ya mismo. Pero la mayoría de los estadounidenses no puede darse el lujo de esperar", subrayó Obama en su tradicional mensaje sabatino transmitido por radio e Internet.

Como lo ha venido haciendo durante los últimos días con una pequeña gira por varios estados del país, el presidente afirmó que su plan de empleo, valorado en 447.000 millones de dólares, "pone a más gente de vuelta a trabajar y más dinero en los bolsillos de la gente que está trabajando", en momentos en que el índice de desempleo está en el 9,1 %.

Ese plan "reducirá los impuestos para todo trabajador y toda pequeña empresa en el país", según Obama.

Dado que el plan, bautizado como Proyecto de Ley para los Empleos Estadounidenses, necesita el visto bueno del Congreso, la Casa Blanca lo ha dotado de elementos que pueden agradar a ambos partidos.

Los recortes de impuestos buscan contentar a los republicanos, mientras que las iniciativas de corte "demócrata" tienen que ver con extensiones de los subsidios al desempleo y asignaciones para contratar de nuevo a maestros despedidos por falta de fondos.

Se prevé también la inversión en infraestructuras, incluida la rehabilitación de viviendas vacías o sujetas a ejecución hipotecaria.

No obstante, resaltó hoy que todos los estadounidenses deben pagar "su contribución justa", en alusión a su intención de aumentar los impuestos para las rentas más altas, algo a lo que se oponen los republicanos.

El próximo lunes Obama presentará al Congreso las propuestas para financiar su plan y para reducir el déficit presupuestario.

La respuesta republicana al discurso del presidente provino esta vez del congresista Peter Roskam, quien dijo en un comunicado que los propietarios de pequeños negocios "están peleando cada día para crear e innovar, pero continúan enfrentando barreras gubernamentales para generar empleos".

Para Roskam, el problema está en la "insostenible deuda" del país, la "constante amenaza del aumento de impuestos" y las "regulaciones excesivas".