El frente de Bani Walid, 150 kilómetros al sudeste de Trípoli, ha amanecido hoy en calma después de los combates de ayer, viernes, en que al menos seis rebeldes murieron y más de 50 resultaron heridos.

"Hoy las tropas se están reorganizando y de momento no ha habido combates", aseguró a Efe Husein Mohamed al Gazar, un responsable del último campamento rebelde, situado a 15 kilómetros al norte de Bani Walid.

Al Gazar comentó que los combates de ayer fueron muy duros y aseguró que incluso tropas gadafistas habían llegado a las cercanías de este puesto rebelde, ubicado en unos silos.

En el puesto de Yitata, a unos 40 kilómetros y donde se encuentra el hospital de campaña más cercano, Raduan Saleh, conductor de una ambulancia, confirmó que hasta el mediodía de hoy no habían transportado a ningún herido.

En el último campamento antes de Bani Walid, que también sirve como taller improvisado, algunos rebeldes aseguran que Seif al Islam, hijo del coronel Muamar al Gadafi, se encuentra en esta población situada en medio del desierto.

"Ayer atraparon al conductor de Seif al Islam en los combates, lo que demuestra que él está dentro de la localidad", dijo Akram Abulmeda, uno de los rebeldes acampados en este almacén de grano.