El nuevo canciller Enrique Castillo declaró que fue un error de Costa Rica no haber defendido con policías armados la isla Calero, un territorio que reclama como suyo Nicaragua.

"Yo creo que el error se cometió cuando la policía fue y retiró la bandera que ellos habían puesto (en octubre de 2010, en isla Calero) y no se quedó para proteger el territorio", dijo Castillo en una entrevista publicada el sábado por el diario La Nación.

Castillo, quien asumió el cargo a principios de semana, también dijo que el gobierno de Daniel Ortega ve a Costa Rica como enemiga.

El vocero de la cancillería, Miguel Díaz, confirmó el sábado a AP el contenido de la entrevista publicada y agregó que Castillo no está dispuesto a enviar un embajador a Managua, mientras "persista la usurpación".

El caso de Isla Calero es actualmente dirimido por la Corte Internacional de Justicia, que ordenó la salida de tropas nicaragüenses.

Para el nuevo canciller, Costa Rica debió haber dejado a los policías en Calero e incluso debió correr el riesgo de un enfrentamiento armado. "Es dudoso" (que Nicaragua hubiera podido responder con una acción militar), pero era lo que había que hacer", aseguró.

Castillo asumió el cargo en sustitución de René Castro, cuestionado por el manejo de la crisis con Nicaragua y por presuntos nombramientos irregulares en el servicio exterior.

"Yo no creo que los nicaragüenses hubieran acudido a hacer una matanza porque eso los hubiera puesto en un muy mal predicado, pero ellos vieron un mensaje de que retirar la bandera, poner una bandera costarricense y dejar esa bandera ahí sola era una señal de debilidad", señaló el canciller.

Afirmó que Ortega envió tropas a Isla Calero -lo que desató el conflicto-- con varios objetivos, uno de ellos para ganar réditos de cara a las elecciones presidenciales de fin de año, en las que pretende reelegirse.

Nicaragua retiró sus tropas por una medida precautoria tomada por la Corte de La Haya, mientras dirime el caso.

Para el funcionario costarricense, "hay una motivación vengativa que se asienta en la xenofobia que el gobierno de Ortega alimenta en el pueblo nicaragüense... un gobierno xenofóbico contra Costa Rica".

Señaló que las otras motivaciones son "un poco fantasiosas de megaproyectos, de sueños de grandeza, de grandes proyectos de puertos, de canales".

Castillo afirmó que Nicaragua es un enemigo "mientras sigan usurpando" y pretendiendo que Isla Calero, cerca de la desembocadura del río San Juan y en el extremo noreste de Costa Rica, sirve de límite y pertenece a Nicaragua.