Una "Buenos Aires negra", la de los africanos que llegaron a estas costas hace dos siglos, emerge desde las profundidades de la ciudad y cobra nueva voz gracias al trabajo de un grupo de antropólogos que rescata los vestigios enterrados de los porteños.

Los testimonios del pasado "afro" de la capital argentina son parte de los objetos que se han recuperado gracias al trabajo del Centro de Arqueología Urbana de Buenos Aires, que realiza excavaciones en diversos puntos de la ciudad.

Rodeado de cerámicas, botellas de vidrio y tejas rescatadas de los suelos de la ciudad, el jefe de este equipo de antropólogos, Daniel Schávelzon, mostró a Efe cómo es este trabajo de "reconstrucción del pasado" de Buenos Aires a partir de sus restos materiales.

Entre esos vestigios cobran especial importancia aquellos que revelan la historia "afro" de la ciudad, ya que el equipo de Schávelzon ha localizado e identificado restos que avalan la gran presencia negra porteña hace dos siglos, una herencia soterrada física y culturalmente.

Según explicó el investigador, "en la época de la independencia, hace dos siglos, el 33 por ciento de los habitantes de Buenos Aires era afro o afrodescendiente", y hoy en día "el 10 por ciento de la población tiene antecedentes afro".

"Muchos se ofendieron o no les gustó conocer este dato, lo cual lo hace mucho más interesante todavía", dijo Schávelzon.

"La realidad es que la población afrodescendiente tuvo una importancia tremenda en la construcción de la ciudad. Eso se ve en lo que encontramos, en objetos de clara tradición africana y hasta con símbolos de religiones africanas", explicó.

Entre estos objetos hay, por ejemplo, pipas para fumar fabricadas con materiales resistentes para poder usarlas mientras trabajaban como esclavos, adornos corporales, bastones, cerámicas y objetos para ceremonias rituales.

Al ser una población reprimida, los africanos no podían exhibir sus creencias en público, por lo que aquellos utensilios rituales estaban marcados por símbolos religiosos africanos en lugares donde pasaban desapercibidos, por ejemplo, en la base de los platos.

Ignorados por los libros de historia, estos datos han salido a la luz gracias a las excavaciones arqueológicas, que no siempre son fáciles de hacer.

Los investigadores a veces trabajan a contrarreloj, movidos por la urgencia de salvar restos que pronto quedarán sepultados bajo los nuevos edificios que se construyen aceleradamente en la "Reina del Plata".

Actualmente el equipo trabaja en la que fuera la casa de Santiago Liniers, virrey del Río de la Plata entre 1807 y 1809 y jefe de la reconquista de Buenos Aires durante las invasiones inglesas.

Se trata de "un edificio del siglo XVIII altamente significativo porque hay muy pocas construcciones en pie de esa época", comentó Schávelzon.

Allí los expertos han comenzado a buscar restos en el patio interior de la vivienda, donde dividen el terreno en áreas, levantan del piso las capas de ladrillo y de empedrado que se han ido superponiendo con el tiempo, y extraen cubos y más cubos de tierra.

Esa tierra es tamizada en busca de objetos interesantes, entre los que suelen encontrarse fragmentos de botellas y cerámicas, que después se lavan con cuidado, se restauran y se estudian para establecer su antigüedad y su lugar de fabricación.

Todo este esfuerzo por recuperar la historia es una manera de devolver a Buenos Aires sus orígenes al desnudo, después de que "su extraordinario patrimonio arqueológico de casi cinco siglos de historia quedara enterrado", señaló Schávelzon.

Pilar Sierra