La Comisión Europea propuso el viernes que las fronteras nacionales en la zona del continente que no requiere visa para los ciudadanos del bloque sean controladas por las autoridades en Bruselas en lugar de los gobiernos individuales.

Alemania, Francia y España ya han planteado su oposición a ese proyecto.

La propuesta sigue a una exhortación para que se regule con mayor firmeza la economía dentro del área que comparte el euro, y refleja un impulso para una toma de decisiones más centralizada con el fin de proteger los dos logros que más enorgullecen a la Unión Europea: el libre movimiento de personas y de capital a través de los países que la integran.

En estos momentos no está claro si esos dos logros sobrevivirán, dijo Paul de Grauwe, profesor de economía y experto sobre la UE en la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica.

"Yo diría que vamos por un camino, y de repente hay una bifurcación y tenemos que elegir", afirmó de Grauwe. "Un camino representa más integración para salvar el proyecto, para salvar el espacio de Schengen (que permite suprimir los controles en las fronteras) y la unión monetaria. Pero hay mucha oposición. También es posible que tomemos el otro camino, el de no más integración, y entonces corremos el riesgo de que estos dos experimentos se desplomen".

En junio, los líderes de la UE acordaron establecer nuevas normas para apuntalar el principio que permite viajar sin restricciones a través de gran parte del continente después de que Italia, Dinamarca y Francia tomaron medidas para revocar el desplazamiento sin necesidad de visa.

La mayor parte de los detalles para el propuesto gobierno central del espacio de Schengen de 25 países — nombrado por el poblado en Luxemburgo donde en 1985 se negoció el tratado para suspender el uso de las visas — ya habían surgido.

Los gobiernos nacionales retendrían el derecho a volver a instituir los controles fronterizos en casos de emergencias imprevistas que amenacen el orden público o la seguridad interior, pero sólo durante cinco días. Fuera de eso, se requería la aprobación de la Comisión Europea y de un comité de expertos técnicos de los países que integran el espacio de Schengen.

"Es un proyecto común europeo", dijo Cecilia Malmstrom, comisionada de Asuntos Internos de la UE, con relación al espacio libre de visas. "Necesitamos trabajar en conjunto en proyectos comunes con el fin de defenderlos".

Mientras tanto, los planes para admitir otros dos países al bloque — Rumania y Bulgaria — al espacio de Schengen hallaron un obstáculo el viernes cuando el ministro holandés de Inmigración, Gerd Leers, dijo que su país piensa bloquear su ingreso. La aprobación para admitir a otros países debe ser unánime.

"No hay confianza", afirmó Elaine de Boer, portavoz de Leers, y señaló que éste "desea ver un mayor combate a la corrupción" en ambas naciones.

El presidente búlgaro Georgi Parvanov insistió en que su país está siendo marginado injustamente a pesar de cumplir con los criterios que le solicitaron.

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El corresponsal de The Associated Press Mike Corder en La Haya y Veselin Toshkov en Sofía contribuyeron con este despacho.

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