Organizaciones de vecinos de La Paz, sede del gobierno boliviano regida por un adversario del presidente Evo Morales, el alcalde Luis Revilla, paralizaron hoy esta ciudad de 900.000 habitantes para exigir respeto a su integridad territorial, amenazada por tres pueblos aledaños dominados por oficialistas.

Vecinos, comerciantes y otras organizaciones bloquearon las avenidas principales y numerosas calles desde primera hora de la mañana, colocando barricadas con piedras, troncos y banderas en la mayoría de los barrios, constataron corresponsales de Efe.

Las escuelas y los comercios cerraron y la circulación de vehículos era casi nula al mediodía, a diferencia de lo ocurrido en las últimas convocatorias de huelgas de otros sectores.

Revilla destacó la contundencia del paro y propuso un referendo para consultar a los vecinos de las zonas en disputa, equivalentes a un tercio de a ciudad, a qué municipios quieren pertenecer.

La terminal de autobuses suspendió operaciones por los bloqueos en la avenida que lleva a la ciudad vecina de El Alto, también cercana al millón de habitantes, dijo a Radio Panamericana el jefe de Tránsito de La Paz, coronel Carlos Gutiérrez.

La huelga fue convocada por la alcaldía, controlada por el Movimiento Sin Miedo (MSM), exaliado de Morales, junto con la Federación de Juntas de Vecinos, el comité cívico de la ciudad y diversos sindicatos reunidos en una "Asamblea de la Paceñidad".

La Paz respondió así a los municipios vecinos de Mecapaca, Palca y Achocalla, que no llegan a sumar 50.000 habitantes, están controlados por el oficialista Movimiento al Socialismo (MAS) y amenazaron con tomar subalcaldías periféricas de la ciudad.

Un diputado del MSM, Fabián Yaksic, explicó a Efe que esos tres municipios reclaman 106 zonas paceñas, la mayoría habitadas por clases pudientes, en una extensión de 41.154 hectáreas.

Revilla explicó que desde hace varios años La Paz negocia con sus vecinos para solucionar el conflicto, pero no han tenido resultado hasta ahora y "el único camino legal que sigue es un referendo".

El viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, César Navarro, calificó el paro de "innecesario" y dijo que genera "polarización" y "enfrentamiento" entre municipios.

"No se puede fomentar la confrontación. Es necesario volver al diálogo", dijo Navarro.