Especial para AOL Latino
La lucha por la candidatura interna del Partido de la Revolución Democrática (PRD) con miras a las elecciones presidenciales de México en el 2012 promete ser no sólo una de las más cerradas en la historia de ese partido, también rebasar fronteras.

Por lo pronto, ya llegó a Los Ángeles, donde el pasado fin de semana estuvo el jefe de gobierno del D.F., Marcelo Ebrard, en abierta campaña proselitista.

Acompañado de su novia, la ex embajadora de Honduras en México, Rosalinda Bueso, Ebrard participó en el desfile de Independencia de México y se reunió con el alcalde angelino Antonio Villaraigosa. De paso, dio a conocer sus logros y propuestas para llegar a Los Pinos.

"Tenemos con qué [ganar la presidencia]", afirmo Ebrard durante un encuentro con oriundos de la Ciudad de México en el que se mostró como todo un candidato en campaña: sencillo, dicharachero y de excelente humor.

Para empezar, citó los avances que ha logrado en la Ciudad de México y que le valieron ser nombrado el mejor alcalde del mundo en 2010. Aseguró que, de todo el país, el D.F. es la entidad en la que, en proporción, ha disminuido más la violencia. Dijo que es también la más "verde" por el impulso que se ha dado a los programas ecológicos , la que recibe más inversión y la que promueve más beneficios sociales como la ayuda económica a las personas de la tercera edad y ahora a los jóvenes que estudian, con el fin de que no sean reclutados por el crimen organizado.

En contraste, hizo un diagnóstico por demás sombrío de la administración calderonista. "Las cosas en el país no marchan bien porque en lo que va del sexenio ha aumentado de manera dramática la violencia, hay cinco millones más de pobres y el poder adquisitivo del salario mínimo es cada vez menor".

Sus propuestas para sacar adelante al país están basadas en la lógica de que el combate a la pobreza es el enemigo número uno. "Hay que elevar los sueldos por encima de la inflación y promover el crecimiento económico con obras de infraestructura. Y para combatir el crimen, no necesito armas sino programas de beneficio social, darle a los jóvenes oportunidades de trabajo y educación", subrayó.

Aunque definitivamente Ebrard parece tener "con qué" llegar a la presidencia, los obstáculos que debe superar no son menores. Primero, tendrá que vencer en una encuesta nacional a Andrés Manuel López Obrador, que aún tiene cientos de miles de seguidores. Si sale avante, su mayor rival será el priista Enrique Peña Nieto.

Pero tal vez el principal enemigo que enfrente sea la percepción de que por ser de izquierda se le relacione con extremistas como el venezolano Hugo Chávez. Ebrard, sin embargo, ya tiene lista su estrategia. "Mi meta será que me liguen con dirigentes como Lula, que logró sacar de la pobreza a 21 millones de brasileños", me dijo al preguntarle sobre el riesgo de que lo presenten como "un peligro para México", al igual que le pasó a López Obrador.

Si tiene éxito, indudablemente será un candidato de cuidado.

María Luisa Arredondo nació en la ciudad de México y es egresada de la carrera de Comunicación de la Universidad Iberoamericana. Es Directora Ejecutiva y fundadora del portal Latinocalifornia.com.

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