Miles de manifestantes se lanzaron el viernes a las calles de Yemen para exigir la renuncia del presidente, al día siguiente de indicar el Departamento de Estado estadounidense que espera que la transferencia del poder sea firmada antes de una semana.

El presidente Alí Abdalá Salé se mantiene aferrado al cargo pese a las presiones locales, regionales e internacionales para que renuncie. Insurgentes ligados a al-Qaida han utilizado la situación para ocupar zonas del sur yemení.

Salé estuvo a punto de firmar en varias ocasiones la propuesta de transferencia del poder patrocinada por el Consejo de Cooperación del Golfo, pero la rechazó a último momento. Le ofrece, junto con su familia, inmunidad por la muerte de los manifestantes a cambio de su renuncia al cargo.

Salé se encuentra en Arabia Saudí desde principios de junio, cuando resultó gravemente herido durante un ataque contra su palacio de Sana. El viernes, un funcionario saudí indicó que no regresará a Yemen.

Aunque ello podría ser un indicio de que acordaría renunciar al cargo, el funcionario, que habló a condición de guardar el anonimato por no estar autorizado a difundir la información, indicó que en sus conversaciones con Salé, el presidente manifestó su insatisfacción con la propuesta del Consejo de Cooperación del Golfo. Salé, según el funcionario, creyó que Arabia Saudí le engañó al respaldar el acuerdo tras las presiones que ejerció Estados Unidos.

El reino puso a disposición del mandatario yemení un lujoso palacio en Riad y que el mandatario resida en él con varios de sus hijos, indicio del deseo saudí de que permanezca en el reino.

Estados Unidos emitió una declaración el jueves por la noche indicando que las gestiones para que dimita podrían estar casi completadas.

"Estados Unidos cree que las gestiones pendientes pueden y deberían ser completadas rápidamente y espera que sea alcanzado un acuerdo y que en una semana sea firmada la Iniciativa GCC", dijo el Departamento de Estado en su declaración.