La cifra de muertos en el espantoso choque de un avión de la Segunda Guerra Mundial durante una carrera aeronáutica en Reno aumentó al menos a nueve personas, dijeron el sábado las autoridades.

Perdieron la vida el piloto Jimmy Leward, de 74 años, y ocho espectadores.

Todos fallecieron en la pista salvo dos, que murieron en hospitales, dijo Dave Evans, subjefe de la policía de Reno.

La nueva cifra de personas muertas fue anunciada en una breve reunión con investigadores locales y federales un día después del choque el viernes por la tarde. Las autoridades habían dicho antes que había tres fallecimientos.

Terry Williams, portavoz de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte, dijo a The Associated Press el sábado que un equipo de peritos ha llegado desde Washington para laborar junto con los funcionarios regionales. Indicó que es demasiado pronto como para señalar una causa, aunque los organizadores del evento sugirieron que se trató de un problema mecánico.

Mientras miles de personas miraban horrorizadas, de repente el Mustang P-51 elevó la nariz, giró sobre sí mismo y cayó verticalmente hacia las atestadas gradas. Se pulverizó al estrellarse contra la pista frente a la familia del piloto y un grupo de amigos muy cercanos que suelen acudir al evento anual.

Aparentemente, fuera de la muerte del piloto, las lesiones y fallecimientos fueron provocados por las partes del avión que salieron volando, no a consecuencia de un golpe directo.

"Venía directamente hacia nosotros. Cuando miré hacia abajo, vi el spinner (el cono de la hélice), las alas y la cubierta de la cabina que venían directo hacia nosotros. Cayó exactamente frente a nosotros, probablemente a unos 15-20 metros (50-75 pies)", dijo a la AP Ryan Harris, un espectador.

"Acto seguido vi un muro de escombros que se elevaba en el aire. Eso es lo que me salpicó. Me di cuenta que en la pared de escombros había trozos de carne", agregó.

Más de 50 espectadores quedaron lesionados en medio de una escena horrenda llena de restos humeantes.

John Townes, un piloto de Reno, dijo que el avión no se oía bien.

"No estaba exactamente vertical. Tenía un ligero ángulo (en la caída), y debido a ello creo que probablemente salvó a mucha gente", señaló. "Normalmente, cuando uno ve un accidente aéreo, hay restos reconocibles. No había nada, sólo pequeños pedacitos de metal".

Mike Houghton, presidente y director general de Reno Air Races, dijo que aparentemente hubo un "problema con la aeronave que hizo que quedara fuera de control". No dio más detalles.

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Los corresponsales de The Associated Press que contribuyeron a este despacho incluyen a Joshua Freed en Minneapolis, Haven Daley y Ken Ritter en Reno, y Cristina Silva y Oskar García en Las Vegas.