Enfrentamientos armados entre las tropas del gobierno y milicianos vinculados a al-Qaida dejaron el miércoles por la noche un balance de 14 muertos, entre ellos 12 milicianos vinculados al grupo islamista, dijeron las autoridades.

Estruendosas explosiones y tiroteos se escucharon el miércoles por la noche en un vecindario capitalino donde vive el jefe de la principal tribu de oposición contra el presidente de Yemen. No se informó de inmediato de bajas.

Asimismo se informó de tres explosiones cerca de estaciones de policía y en la oficina de inteligencia en el puerto de Adén, en el sur de Yemen.

Un oficial militar informó el miércoles que las negociaciones en el sur con los combatientes para terminar con el derramamiento de sangre estaban en punto muerto.

Milicianos islámicos ligados con al-Qaeda han aprovechado la agitación en Yemen por las protestas contra el gobierno y han tomado el control de varios poblados y la capital provincial de la sureña Abyan.

Los milicianos han controlado los poblados durante meses, aterrorizando a los lugareños. En semanas recientes el Ejército ha seguido con la ofensiva pero los feroces combates no han reducido el control de los extremistas en el área y ha dejado a miles de civiles desplazados.

Los combates y la agitación interna están estrechamente relacionados.

Alí Abdulá Salé, presidente de Yemen durante casi 33 años, ha mantenido el poder a pesar de las masivas protestas que demandan su salida desde febrero. El mandatario insiste en que si se va al-Qaida tomará el país.

Occidente ve el brazo de al-Qaida en Yemen como la rama más activa y peligrosa y que ha estado ligada a varios ataques casi exitosos contra objetivos estadounidenses, incluyendo un complot para hacer estallar una bomba en un avión con destino a Detroit en diciembre de 2009.

El grupo también colocó sofisticadas bombas en paquetes postales con direcciones en Estados Unidos que fueron colocados en vuelos de carga el año pasado.

Algunos cálculos de la oposición han sugerido que las fuerzas de Salé han permitido a los extremistas obtener logros para subrayar las consecuencias de la salida de Salé.

El mandatario, que todavía se está recuperando en Arabia Saudí después de un ataque en junio en su complejo en la capital yemení de Saná, dijo que Estados Unidos y Arabia Saudí han apoyado sus esfuerzos para volver a tomar los poblados.