El presidente Ollanta Humala el jueves rindió un homenaje póstumo a un comandante y un capitán del ejército que murieron en la víspera en un ataque de rebeldes de Sendero Luminoso a un helicóptero militar.

La muerte de los oficiales es la primera baja de las fuerzas armadas por responsabilidad de senderistas bajo el gobierno de Humala, quien asumió la presidencia el pasado 28 de julio.

Los militares murieron baleados el miércoles en San Martín de Pangoa, en el valle del río Apurímac y Ene (VRAE), cuando el helicóptero en el que iban y que evacuaba soldados de esa convulsionada zona cocalera, fue atacado por francotiradores rebeldes.

Sus restos fueron trasladados a Lima el jueves hasta una base aérea en el vecino puerto de El Callao, donde se les rindió honores fúnebres en una ceremonia presidida por Humala.

Horas antes el presidente, un teniente coronel retirado del ejército, expresó en declaraciones a la prensa su "rechazo e indignación frente a este acto de cobardía, de insania, de gente que cree que por la vía de la fuerza va a implantar a todo el pueblo peruano una forma de vida que rechazamos".

Sendero Luminoso asoló Perú con una ola de violencia terrorista desde 1980 hasta 1992, cuando fue neutralizado con la captura de su máximo líder y fundador Abimael Guzmán. Hacia 1999 los principales cabecillas fueron encarcelados, con lo que el grupo quedó reducido a bandas remanentes que se esconden en la selva, donde se han aliado a narcotraficantes locales e incluso han incursionado en el negocio de la droga.

En 2008 las fuerzas armadas emprendieron operaciones en el VRAE para cercar a los mandos senderistas, aunque con pocos resultados. Desde entonces, al menos medio centenar de efectivos militares han muerto en emboscadas y ataques rebeldes.