Las populares etiquetas "seguro para los delfines" que se emplean en la venta del atún en Estados Unidos son ilegales porque restringen demasiado el comercio, falló el jueves un panel de la OMC, dándole a México una victoria parcial.

Los expertos de la Organización Mundial de Comercio concluyeron que las etiquetas autorizadas por el Departamento de Comercio estadounidense "restringen más el comercio de lo necesario para alcanzar el objetivo legítimo" de permitir que los consumidores sepan si los delfines fueron lastimados accidentalmente en la pesca del atún.

Indicó que las etiquetas protegen a los delfines en aguas estadounidenses, pero "sólo cumplen parcialmente" ese objetivo en otras partes. Sin embargo, el panel rechazó la afirmación de México de que sus productos de atún reciben un tratamiento distinto a los de Estados Unidos u otras naciones.

Según Bruno Ferrari, secretario de Economía de México, la decisión de la OMC es un duro golpe a la etiqueta y abre el camino en el mercado estadounidense para los productores mexicanos sin restricciones, como es su derecho.

No fue posible contactar de inmediato a las autoridades estadounidenses para que comentaran al respecto, pero podrían apelar la decisión del jueves.

En caso de una apelación, dijo Ferrari, el resultado final se conocería hasta finales del primer trimestre de 2012. En caso de que ese recurso fuera también desfavorable y Estados Unidos optara por no acatar el fallo, México tendría el derecho de imponer represalias comerciales, según las reglas de la organización, dijo Ferrari.

La industria atunera mexicana en 2010 fue de 131.000 toneladas, con un valor de 5.500 millones de pesos (unos 426 millones de dólares). Según cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, México ocupa el 12do lugar mundial en producción de atún.

Los bancos de atún tienden a reunirse y nadar alrededor de algunas especies de delfines en el océano. Con frecuencia, los pescadores localizan grupos de atunes bajo el mar al rastrear a los delfines en la superficie valiéndose de lanchas rápidas y helicópteros, para luego rodearlos con redes con el fin de llegar hasta los atunes debajo de ellos.

En 1990, Estados Unidos adoptó una ley que pretendía proteger a los delfines al alentar a los consumidores a adquirir productos atuneros cuyas etiquetas indicaran que se había respetado a los delfines.

México, que hizo fuertes inversiones en la pesca del atún en la década de 1980, argumentó que las normas estadounidenses condujeron a que las tres principales empacadoras de marcas de atún a la venta en Estados Unidos — StarKist, Bumblebee y Chicken of the Sea — excluyeran sus productos.

El país latinoamericano afirmó que su producción atunera cumple con los estándares internacionales de reducción de la captura accidental de delfines, pero señaló que las normas estadounidenses le prohibían colocar "seguro para los delfines" en sus empaques.

El panel de la OMC respaldó el argumento del gobierno mexicano de que las etiquetas estadounidenses no son necesariamente la mejor forma de mantener informados a los consumidores de si los delfines resultaron lastimados, y que la sujeción a normas de pesca más estrictas y otros enfoques para la conservación de la naturaleza "no parecen crear mayores riesgos para los delfines".

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John Heilprin está en Twitter como http://www.twitter.com/JohnHeilprin