Los abogados de un hombre sentenciado a morir este jueves en Texas han hecho un pedido de clemencia al gobernador Rick Perry, que encabeza la contienda a la nominación presidencial republicana, a fin de que detenga la ejecución en medio de dudas por el procedimiento que se siguió en la sentencia.

El caso de Duane Buck es una de las seis condenas que el entonces destacado fiscal estatal revisó en 2000 y que recomendó que fueran reabiertas debido a las declaraciones racistas que se hicieron durante la fase previa a la sentencia.

Un psicólogo dijo al jurado que era más probable que los criminales de raza negra representaran un peligro futuro para el público si eran liberados.

Perry es un ferviente partidario de la pena capital. En 11 años como gobernador, se han ejecutado a 235 asesinos convictos en el estado de Texas. Su oficina dice que sólo ha elegido detener cuatro ejecuciones, entre ellas la de una mujer de raza negra que después fue ejecutada.

Si la corte sigue rechazando las apelaciones de Buck, sólo Perry puede aplazar la inyección letal invocando su autoridad para emitir un periodo de gracia de 30 días para mayores revisiones.

Las acciones de Perry son vistas de cerca, en particular por los opositores a la pena de muerte, después de que dijo en un debate presidencial que él nunca se había inquietado por ninguna de las ejecuciones que ha supervisado como gobernador.

Buck, de 48 años, fue condenado por matar a balazos a su ex novia Debra Gardner, de 32 años, y a Kenneth Butler, de 33, en Houston el 30 de julio de 1995, una semana después de que Buck y Gardner rompieron. La culpabilidad de Buck no está siendo cuestionada, pero sus abogados dicen que el jurado fue influenciado injustamente y que debería recibir una nueva audiencia de sentencia.

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Weissert reportó desde Austin.