Las aerolíneas estás dispuestas a regresar a Libia y los puertos, cerrados mayormente durante la lucha, han vuelto a recibir carga, mientras las empresas petroleras extranjeras que huyeron del país al comenzar la guerra civil están volviendo poco a poco.

Además, un sinfín de empresarios aguarda a lo que creen será una bonanza reconstructora y de inversiones: una nación rica en petróleo con un enorme potencial turístico y de construcción mayormente inexplorada durante casi 42 años de régimen gadafista.

Poco a poco, Libia ha recuperado su pulso mercantil tras siete meses de guerra y pese a que los ex insurgentes siguen buscando al prófugo dictador Moamar Gadafi.

"Definitivamente, Libia es un 'El Dorado''', comentó Husni Bey, uno de los mayores empresarios de Libia. "Tiene grandes recursos que le permitirán recuperarse a la mayor brevedad".

Ese optimismo es moderado por los desafíos que encara el país tras décadas de subdesarrollo y corrupción que alimentaron el levantamiento contra Gadafi.

A corto plazo, el incipiente gobierno debe reactivar la economía mientras intenta asentar su autoridad en un país que sigue dividido.

La economía libia se detuvo mayormente cuando el régimen comenzó a reprimir a sangre y fuego un levantamiento popular, lo que ocasionó sanciones internacionales y una guerra civil.

Un embargo por tierra, mar y aire — salvo recursos humanitarios y alimentos — congeló la mayor parte del comercio. Los inventarios se agotaron. Centenares de miles de trabajadores abandonaron el país, abandonando obras semiterminadas, panaderías y yacimientos de crudo.

Para el pueblo libio, la mejora llega gradualmente. El precio de los combustibles y alimentos ha comenzado a bajar hasta niveles casi anteriores a la guerra y las filas ante las estaciones de servicio duran horas ahora, no días.

Las comunicaciones se han restablecido con el resto del mundo, aunque la OTAN sigue otorgando salvedades sólo caso por caso a su embargo aéreo.

La aerolínea Royal Jordanian reanudó el jueves sus vuelos diarios a Bengasi, con el propósito de hacerlo a fines de mes a Trípoli. Turkish Airlines lo hará antes de fin de mes. La aerolínea de bandera libia ofrece ya tres vuelos diarios entre la capital y Bengasi, la segunda ciudad del país.

Hadi Elayeb, cuya empresa de viajes Horizons Travel reservaba boletos para 17 aerolíneas antes de la guerra, dijo que la mayoría piensa regresar, incluyendo Air Malta, que le comunicó la pronta reanudación de sus vuelos. Elayeb no ha hecho una reserva aérea desde el primero de marzo, pero espera ponerse al día para octubre.

Elayeb — como muchos otros — sueña con la futura bonanza.

"Será fantástico", dijo. "Libia, en buenas manos, será incluso mejor que Hong Kong", añadió.

Con una población de 6 millones, Libia obtuvo el año pasado 40.000 millones de dólares gracias a sus exportaciones de crudo y gas. Abundan las posibilidades a largo plazo, incluyendo el turismo en un país con perfectas ruinas romanas y centenares de kilómetros de playas sin desarrollar al otro lado del Mediterráneo europeo.

Gadafi inició cierta apertura del país en la década del 2000, pero el arcano sistema político, la impredictibilidad de los negocios y las normas de visado impidieron que florecieran las inversiones empresariales.

"Libia es ahora un lugar muy propicio para trabajar. Hay mucho dinero y necesita enormes inversiones", dijo Ahmed Maiteeg, propietario de tres hoteles y que participó en un gran proyecto de construcción.