Rusia exigió a la OTAN firmes garantías de que su sistema de defensa antimisiles no apuntará a su territorio, tras la firma de un acuerdo para establecer en Rumanía una base con misiles interceptores norteamericanos, informó hoy el Ministerio de Exteriores ruso.

"El desarrollo de los acontecimientos incrementa aún más la necesidad de recibir por parte de Estados Unidos y la OTAN firmes garantías, jurídicamente vinculantes, de que los medios antimisiles desplegados en Europa no apuntarán a las fuerzas estratégicas nucleares de Rusia", señala nota de Exteriores, citada por Interfax.

Los acuerdos con Rumanía y Turquía, en opinión de los rusos, "demuestra que los planes antimisiles de Estados Unidos en Europa avanzan rápido y según lo previsto. Esto sucede a pesar de la falta de progreso en el diálogo Rusia-OTAN y Rusia-EEUU sobre el tema de defensa antimisiles".

La Cancillería rusa indicó que Washington y Bucarest firmaron ayer un acuerdo para el despliegue de misiles norteamericanos SM-3 en la antigua base de las fuerzas aéreas rumanas de Deveselu.

Durante la cumbre Rusia-OTAN celebrada en el balneario ruso de Sochi a comienzos del pasado mes de julio, la Alianza rechazó definitivamente la propuesta que había hecho con anterioridad el presidente ruso, Dmitri Medvédev, para establecer un sistema de defensa antimisiles común.

El Kremlin confía ahora en acordar con la OTAN otro formato alternativo de defensa común antes de la próxima cumbre que celebrará la Alianza en Chicago en 2012, o al menos recibir garantías de que los misiles situados en la parte europea no apuntarán contra Rusia.

El presidente de la Alianza, Anders Fogh Rasmussen, sin embargo, negó en Sochi que sea necesario firmar un nuevo acuerdo jurídicamente vinculante en el que los aliados se comprometan a no apuntar su sistema contra Rusia, y subrayó que la mejor garantía es la cooperación y el intercambio de datos.