El ex gobernador de Nuevo México Bill Richardson, quien llegó a Cuba la semana pasada en medio de grandes expectativas de que pudiera negociar la liberación de un estadounidense encarcelado en la isla desde hace casi dos años, admitió el martes que partirá de suelo cubano tras fracasar sus intentos.

El político estadounidense de ascendencia mexicana, quien ha gozado de buenas relaciones con las autoridades cubanas, dijo que trató numerosas vías para obtener una audiencia con el nativo de Maryland Alan Gross, pero que todo fue en vano.

El estadounidense, un subcontratista, fue condenado a 15 años de prisión por delitos contra el Estado cubano.

"Estoy muy decepcionado y sorprendido" dijo el también ex embajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas, un político con amplia experiencia como gestor en la liberación de prisioneros en todo el mundo.

"Tal vez el gobierno cubano no quiere mejorar las relaciones con Estados Unidos. Es el mensaje que le manda", agregó Richardson en español durante una conferencia de prensa en la que también habló en inglés.

"Esto no va a cambiar, así que, ¿para qué me quedo?", agregó el ex gobernador.

Previamente, Richardson se había comprometido a permanecer en Cuba hasta que pudiera ver a Gross. Incluso bromeó que podría aprovechar la espera para ver algunos de los partidos de béisbol de Cuba, cuya temporada comienza en noviembre.

El martes, sin embargo, Richardson dijo que partiría de Cuba el miércoles.

"El Departamento de Estado ha dicho que está decepcionado porque no me dejaron ver a Alan Gross", dijo el político hispano en español.

Richardson quería visitar a Gross en un hospital militar donde está detenido el hombre de 62 años de edad.

Esas esperanzas se desvanecieron cuando el canciller cubano, Bruno Rodríguez, dijo que ni siquiera podría reunirse con el hombre y mucho menos acompañarlo de vuelta a suelo estadounidense.

La vocera del Departamento de Estado Victoria Nuland dijo que el gobierno del presidente Barack Obama se ha mantenido en contacto con Richardson.

"Lamentamos mucho que no haya podido reunirse con Alan Gross", dijo Nuland a los periodistas en Washington.

Empero, agregó que el viaje de Richardson no fue improductivo. "Ciertamente resalta la situación del señor Gross", insistió la vocera

Gross fue condenado a 15 años de cárcel por delitos contra el Estado después de ser sorprendido trayendo ilegalmente equipos de comunicación a la isla, mientras colaboraba en un programa de fomento a la democracia financiado por la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID).

Cuba acusa al programa de buscar derrocar al gobierno, en tanto que Gross sostiene que sólo trataba de ayudar a la pequeña comunidad judía en la isla a tener acceso a internet.

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