Los esfuerzos de los revolucionarios por unificar Libia bajo su control enfrentan un desafío formidable: una franja de territorio desde donde los combatientes leales al régimen depuesto lanzan ataques de precisión y andanadas de artillería para defender los territorios que incluyen la ciudad natal de Moamar Gadafi.

Todavía es prematuro como para pronosticar si la fuerza de los partidarios de Gadafi — encerrados entre el ex centro rebelde de Bengasi y la capital Trípoli — podría convertirse en un foco de resistencia como las zonas insurgentes en Afganistán o Irak. Pero, por el momento, la lucha tiene el mismo nivel de intensidad con los ataques que han matado a por lo menos 80 combatientes anti-Gadafi en los últimos días.

"Son ciudades llenas de armas, proyectiles y arsenales", afirmó Fadl-Alá Haroun, un comandante de las unidades revolucionarias cerca de Bengasi. "Es una fuerza increíble".

Actualmente, los revolucionarios se preparan para una ofensiva contra el bien defendido bastión leal de Bani Walid, en el extremo occidental de la franja de 400 kilómetros (240 millas) de territorio pro-Gadafi. Incluye Sirte, ciudad natal del líder depuesto, y se extiende hasta cerca del puerto petrolero de Ras Lanouf, que fue atacado intermitentemente por las fuerzas leales el lunes con el saldo de quince guardias muertos.

La enérgica resistencia en Bani Walid, incluso de tiradores expertos, ofrece un anticipo de combates mucho mayores por el control de Sirte y otros sitios.

Las ciudades y pueblos en la franja de Gadafi al parecer tienen gran cantidad de armas, como obuses bien ocultos contra los ataques aéreos de la OTAN, dijeron comandantes revolucionarios a la Associated Press. Los comandos de Gadafi también lanzan ataques relámpago hacia el sur, lo que sugiere que el vasto interior de Libia podría ser escenario de focos de resistencia.