Pese a que su partido le ha advertido que destituya a unos diez opositores que ocupan altos cargos en la administración pública, el presidente Porfirio Lobo dijo el miércoles que mantendrá su gobierno de integración en Honduras.

"No me importa el precio que debo pagar por la intolerancia de algunos líderes de mi partido, que cuestionan permanentemente mi gobierno de integración... ellos no me van a doblegar", afirmó el mandatario en un discurso al recibir un doctorado honoris causa de una universidad chilena.

"Los hondureños somos muy intolerantes y creemos que el que gana las elecciones debe hacer un gobierno sólo con los de su partido, pero mi gobierno será de unidad hasta el día que lo entregue en (enero de) 2014", añadió.

Lobo asumió en enero de 2009 para una gestión de cuatro años.

Sus declaraciones se producen luego que en la víspera el ex presidente Rafael Leonardo Callejas (1990-1994), también del Partido Nacional, declaró que los correligionarios no están de acuerdo con el pacto de unidad y que "ya es momento que él (Lobo) empiece a analizar eso para finales de año".

El presidente atribuyó las críticas de sus partidarios "a lo que generalmente se genera en las alturas del poder: ambiciones e intereses económicos de todo tipo. Y quien sufre la confrontación es el pueblo, al que no debemos sacrificar".

Advirtió que "a mí no me preocupa cómo entré al gobierno, sino cómo voy a salir".

Callejas afirmó que Lobo debe deshacerse de sus colaboradores que pertenecen a otras instituciones políticas. Similares afirmaciones ha hecho en público el alcalde de Tegucigalpa y presidente del tradicional Partido Nacional, Ricardo Alvarez.

Lobo, que asumió tras el derrocamiento del ex presidente Manuel Zelaya en junio de 2009, integró a su "gobierno de integración y reconciliación nacional" a los opositores César Ham, del izquierdista Partido Unificación Democrática, como ministro de la Reforma Agraria; a Bernard Martínez, del socialdemócrata Partido Innovación, como ministro de Cultura, y a Jacobo Regalado, del Liberal, en la cartera de Agricultura.

Los ministros nombraron como colaboradores a gran cantidad de miembros de sus agrupaciones, lo que molestó a los simpatizantes de Lobo.

La tradición en Honduras ha sido que el partido que triunfa en los comicios coloca en el gobierno sólo a sus seguidores y margina a los opositores.

El sábado, Lobo destituyó sorpresivamente a seis miembros de su partido, entre ellos el ministro de Seguridad Oscar Alvarez y al canciller Miguel Canahuati, quien disputó la candidatura presidencial a Lobo en los comicios primarios de hace tres años.

Su explicación para despedirlos fue porque no alcanzaron los resultados esperados en sus funciones.