El interés al que cotizan las obligaciones portuguesas en el mercado secundario volvió a incrementarse hoy pese al anuncio del Gobierno luso de que está preparado para imponer nuevas medidas de austeridad de cara al ejercicio 2012.

La presión a la que se ve sometida la deuda lusa desde hace ya un año se recrudeció hoy y sus títulos a diez años -utilizados habitualmente como valor de referencia- se vendían a cambio de una rentabilidad del 11,35 %, ligeramente superior a la de ayer.

Esta tendencia al alza también se observó en las obligaciones a cinco años, por las que se requería un interés del 13,27 %, así como en la deuda a dos años, penalizada con una tasa del 16,24 %.

Aunque lejos todavía de sus máximos históricos, los títulos portugueses se intercambian hoy en el mercado secundario -donde se compran y venden las obligaciones adquiridas en subasta pública- a un interés significativamente más alto que hace un mes, cuando su deuda a dos y cinco años cotizaba en el entorno del 12 %.

El aumento de la presión de los mercados sobre Portugal refleja las dudas de los inversores sobre la situación del país, asistido financieramente por la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) desde el pasado mes de mayo a través de un programa valorado en 78.000 millones de euros.

Precisamente ambas instituciones han instado al Gobierno luso -de signo conservador y que cuenta con mayoría absoluta- a imponer nuevas medidas de austeridad en los presupuestos de 2012 que se sumen a los fuertes ajustes y recortes ya aprobados para garantizar el cumplimiento de sus objetivos de reducción del déficit público.

El propio Ejecutivo portugués admitió sin objeciones esta posibilidad e hizo pública ayer una carta del ministro de Finanzas, Vítor Gaspar, enviada el pasado 1 de septiembre a la directora general del FMI, Christine Lagarde, en la que se anuncian "medidas adicionales".

La necesidad de adoptar más recortes ha sido atribuida por el nuevo Gobierno conservador luso al "agujero" de 2.200 millones de euros encontrado en las cuentas públicas al llegar al poder tras su victoria en las elecciones.