El Vaticano dijo el miércoles a un grupo de católicos conservadores disidentes que deben aceptar ciertas enseñanzas básicas de la Iglesia si es que quieren regresar al redil católico.

Sin embargo, la Santa Sede no reveló públicamente cuáles son esas enseñanzas y un alto miembro del grupo tradicionalista aclaró recientemente que ellos se siguen oponiendo al acercamiento emprendido desde hace décadas por la Iglesia a los judíos, musulmanes y miembros de otras religiones.

El jefe doctrinal del Vaticano, el cardenal William Levada, se reunió con el presidente de la Sociedad de San Pío X, en el más reciente de los esfuerzos del papa Benedicto XVI para tratar de reconciliarse con el grupo opuesto a las reformas liberalizadoras del Concilio Vaticano II.

El Vaticano dijo que le entregó al líder de la sociedad, el obispo Bernard Fellay, dos páginas de un "preámbulo doctrinal", que enumera los principios básicos de la enseñanza católica y una interpretación que debe ser aceptada por la sociedad. Sin embargo, dijo que las cuestiones específicas sobre el Concilio Vaticano II podían relegarse a una "discusión legítima".

Un comunicado oficial no dio detalles y el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, dijo que no sabía cuáles fueron los principios básicos que puso el Vaticano en la lista.

Si la sociedad llega a aceptar los términos del Vaticano, dijo Lombardi, "la solución más plausible" sería que se convierta en una así llamada prelatura personal: una comunidad religiosa internacional que dependa directamente del Papa. La única que existe hasta el momento es el movimiento conservador Opus Dei.

La Sociedad de San Pío X fue fundada por el fallecido arzobispo ultraconservador Marcel Lefebvre en 1969 y se separó de Roma por la interpretación de las reformas del Concilio Vaticano II, particularmente aquellas que revolucionaron las relaciones de la Iglesia con los judíos y permitieron la celebración de misas en lenguas vernáculas y no en latín.

En 1988, el Vaticano excomulgó a Lefebvre y a cuatro de sus obispos, después que Lefebvre los consagró sin el consentimiento papal.

A pesar de las preocupaciones expresadas por los católicos liberales, Benedicto XVI dijo desde el inicio de su pontificado que quería reintegrar al grupo al seno del Vaticano, deseoso de prevenir un cisma mayor y evitar la expansión de un movimiento paralelo.

La sociedad, que tiene su sede en Menzingen, Suiza, tiene seis seminarios, tres universidades y 70 escuelas primarias y secundarias en todo el mundo. Aparte de los cuatro obispos, cuenta con más de 550 sacerdotes y 200 seminaristas.

El acercamiento de Benedicto XVI a la sociedad es una de muchas iniciativas que ha tomado hacia los conservadores y tradicionalistas, mientras que ha castigado a clérigos progresistas y ha silenciado el debate sobre el posible celibato sacerdotal y la aceptación de mujeres en el sacerdocio.

En 2007, Benedicto XVI respondió una de las principales demandas de Fellay, al haber relajado las restricciones a la celebración de misa en latín. Dos años más tarde, el Papa le retiró la excomunión a los cuatro obispos, entre ellos uno que ha negado la existencia del Holocausto. La rehabilitación de ese obispo desató indignación entre judíos y católicos por igual.