A funcionarios de la Administración Obama ya les preocupaba, en 2009, que el gobierno federal financiara un proyecto de energía solar que podría declararse en quiebra en septiembre de 2011, tal y como revelan e-mails hechos públicos antes de una audiencia del congreso, hoy miércoles. Pero la realidad ha resultado ser mucho peor ya que, tras recibir el préstamo del gobierno por valor de 500 millones de dólares, toda la compañía se ha declarado en bancarrota este mes.

Los e-mails revelan que analistas presupuestarios recibieron presiones de la Casa Blanca para revisar la garantía de un préstamo de 535 millones de dólares, para que el vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden, pudiera hacer pública su concesión.

Las sospechas sobre la solvencia de el proyecto tienen su origen en agosto de 2009, cuando funcionarios del Departamento de Energía alertaron de “un asunto grave,” relacionado con la solvencia del proyecto. Aunque otros funcionarios de la Administración, así como inversionistas privados, creían que la compañía matriz, Solyndra, sería capaz de acoger el proyecto y asegurar que se llevara a cabo.

La propia compañía presentó una solicitud de bancarrota este mismo mes, sacrificando, al final, 528 millones de dólares de los contribuyentes. El FBI investigó la compañía el pasado 8 de septiembre.

Hoy miércoles, un subcomité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes de EE.UU. investigará la concesión de este préstamo en una audiencia que forma parte de una investigación que durará siete meses.

Un asesor republicano aseguró que los e-mails, hechos públicos como parte de dicha investigación, revelan que a la Casa Blanca le preocupaba más su imagen ante los medios de comunicación que el propio préstamo y la solvencia de Solyndra.
Según el comité de la Cámara de Representantes, el tiempo aproximado que les lleva a los funcionarios presupuestarios de la Casa Blanca revisar las garantías de un préstamo del Departamento de Energía, es de 28 días naturales. El comité asegura que, en el caso del Solyndra, la primera garantía de dicho préstamo del citado departamento, la revisión hizo en tan sólo nueve días.

A los funcionarios les preocupa que el proceso de revisión se acelerase para que Biden pudiera hacer público su anuncio.
Un funcionario presupuestario de la Casa Blanca pidió que el anuncio “se retrasara.” Otro e-mail hablaba de “aprobaciones aceleradas,” asegurando, “nos preocupa” Solyndra. Sin embargo, el anuncio se hizo público tal y como se había planeado.
Los e-mails revelan que, funcionarios de la Casa Blanca, se pusieron en contacto una y otra vez con la Oficina de Gestión Presupuestaria para conocer la fase en la que se encontraba el proceso de revisión del préstamo, previo a la inauguración de la nueva e innovadora factoría de la compañía.

Un e-mail de uno de los funcionarios presupuestarios habla, incluso, de “las presiones de tiempo a las que estuvimos sometidos para firmar con Solyndra.”

Un intercambio de e-mails reveló el aviso de un analista presupuestario, en marzo de 2009, que aseguraba que el contrato, “no estaría listo a tiempo,” del anuncio de Biden.

Pero la Casa Blanca siempre negó estar influyendo en el resultado de las revisiones finales, por lo que siempre ha defendido la concesión de este préstamo federal.

“La garantía de este préstamo ha sido objetivo tanto de la Administración Bush como de la Administración Obama,” aseguró el portavoz de la Casa Blanca, Eric Schultz. “La cartera de inversiones del Departamento de Energía, que incluye a otras tantas compañías, goza de buena salud y sigue adelante, en su intento por crear de miles de puestos de trabajo.”

A última hora de ayer martes, Schultz volvió a defender a la Casa Blanca, después de que se hiciera público el informe sobre los e-mails.

“Los inversores privados, que se juegan más de 1 billón de dólares de su propio bolsillo, también creyeron en el enorme potencial de esta compañía,” añadió Schultz.

Daniel Poneman, vicesecretario de energía, escribió en una columna publicada en USA Today, que “la ampliación de la producción ha coincidido con un debilitamiento de la demanda a corto plazo,” sugiriendo que Solyndra ha sido víctima de la situación económica.

“Ha llevado años de rigurosa revisión a todos los niveles, interno y externo, antes de aprobarse, y antes de ser víctima de la tormenta perfecta de las deterioradas condiciones de los mercados,” añadió. “El Gobierno debe jugar un papel importante en el desarrollo de nuevas industrias y tecnologías emergentes, donde la financiación privada no puede, por sí sola, apoyar las inversiones a escala comercial. Cuando se trata de energías limpias, nosotros decidimos. Podemos competir en un mercado global, creando puestos de trabajo en EE.UU., vendiendo productos fabricados en EE.UU., o comprando, en el extranjero, las tecnologías del mañana.”

Los republicanos de la Cámara de Representantes pretenden averiguar, en la audiencia, por qué la Administración Obama siguió fomentando y refinanciando las garantías del préstamo.

“Muchos pensamos que Obama quizá intentaba conseguir el dinero de cara a la galería, por razones políticas, pero, al final, los contribuyentes han perdido casi medio billón de dólares,” aseguró el senador republicano por el estado de Florida, Cliff Stearns, presidente del subcomité Supervisor y de Control de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes de EE.UU.

Cuando Fox News le preguntó si alguien debería dimitir, el senador dijo, “sin ninguna duda.”