Italia confirmó que mantuvo conversaciones con funcionarios chinos ante conjeturas de que Roma intenta persuadir a Beijing que adquiera sus bonos soberanos o invierta en sus empresas, mientras el primer ministro Silvio Berlusconi viajó el martes a Bruselas para analizar la crisis financiera.

La tercera economía más importante de la eurozona intenta convencer a los inversionistas que puede hacer frente a su voluminosa deuda soberana, colocar sus bonos y evitar ser la próxima víctima de la crisis europea.

La noticia de los contactos con China hizo que subiera la bolsa de Milán a poco de la apertura, tras las notables oscilaciones sufridas por las bolsas de toda Europa. Empero, el repunte fue precario y desigual.

Igualmente, el precio de los bonos no fue afectado por la noticia, especialmente después que el estado italiano tuviera que pagar mayores intereses en un remate de obligaciones a cinco años.

Aunque la Tesorería italiana recaudó 3.860 millones de euros (5.270 millones de dólares) con el remate de bonos a cinco años, tuvo que pagar un interés del 5,6%, la mayor cuantía desde el lanzamiento del euro en 1999, especialmente ante el 4,9% pagado en el remate anterior.

El banco UniCredit tuvo impresiones mixtas sobre el remate.

"Aunque en lo referente al precio el remate fue considerado desproporcionado, en nuestra opinión la demanda fue aceptable, considerando las presentes condiciones del mercado y la gran cantidad vendida", indicó la analista Chiara Cremonesi, estratega en el departamento de bonos de UniCredit.

En Bruselas, Berlusconi explicó el plan de austeridad de su gobierno con el presidente de la Unión Europea Herman Van Rompuy, antes de la votación en el Parlamento italiano.

Las medidas de austeridad intentar reducir el gasto público más de 54.000 millones de euros (70.000 millones de dólares) en los próximos tres años. Serán sometidas a una moción de confianza en la cámara baja antes de su aprobación final el miércoles, dijo Berlusconi. El senado ya las aprobó.