La canciller alemana Angela Merkel intentó disipar el martes los temores de que Grecia se encamine a una inexorable bancarrota en su deuda soberana mientras Europa intenta evitar que la crisis se extienda a otros países.

Merkel habló al día siguiente que su lugarteniente planteara la posibilidad de la bancarrota helena y antes de las largas conversaciones mantenidas por su ministro de Hacienda y su colega griego.

Los temores a una inminente bancarrota griega volvieron a encarecer el martes los intereses de sus bonos a 10 años, por encima del 24%, pese a que Merkel dio una nota de optimismo sobre la posibilidad de que Grecia reciba el próximo tramo de su crédito de contingencia que le otorgó la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.

Los representantes de las tres organizaciones regresarán esta semana a Atenas.

"Todo lo que oigo de Grecia es que el gobierno ha comprendido, y en ello confiamos, la situación de los tiempos y cumple ahora su agenda diaria", dijo Merkel a la RBB-Inforadio. "El hecho de que los delegados (de las tres entidades) regresen significa que Grecia ha comenzado a hacer cosas que deben ser hechas".

Además, Merkel advirtió de los peligros que plantearía una bancarrota griega "descontrolada".

"Siempre dije que 'si fracasa el euro, fracasa Europa' — y ello es aplicable en este caso y por lo tanto todo el mundo debería tener mucho cuidado con sus palabras", advirtió la canciller. "No que no necesitamos es turbulencia en los mercados financieros : las incertidumbres son ya de pos si suficientemente grandes".

Grecia depende de un crédito internacional de contingencia para seguir solvente. Empero, sus gestiones para reducir el gasto público y acortar el déficit presupuestario, además de poner en práctica las reformas prometidas, hace ahora peligrar esos fondos, condicionados a la mejora de la situación fiscal.

Grecia intenta convencer a sus acreedores internacionales que merece más ayuda financiera y el ministro de Hacienda Evangelos Venizelos hablará el martes con el ministro de Hacienda alemán Wolfgang Schaeuble, con quien mantuvo largas conversaciones telefónicas los dos días anteriores.

Empero, el vicecanciller alemán Philipp Roesler dijo el lunes que "no deberían ser vetadas" todas las consideraciones posibles para solucionar la crisis del euro. Al plantear la necesidad de una "insolvencia ordenada", los comentarios de Roesler reforzaron los temores de que Grecia terminará en la bancarrota.

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David Rising contribuyó en Berlín a este artículo.