Un pastor evangelista y unos 60 fieles se encuentran recluidos en un templo voluntariamente en un habitual retiro espiritual para "liberar a Cuba de pecados", mientras las autoridades acordonaron el lugar para evitar incidentes.

"Dios nos dijo que estuviéramos orando mañana, tarde y noche... queremos una nueva Cuba, libre de pecados, pero que no se malinterprete esto, nosotros no tenemos nada que ver con la política", comentó William Herrera, hijo del pastor de la Iglesia Evangélica Pentecostal Braulio Herrera.

William Herrera conversó telefónicamente con la AP el martes, desde el templo donde se recluyó el pasado 21 de agosto junto a su padre y los fieles, entre los cuales se encuentran 19 menores y cuatro mujeres embarazadas.

La policía acordonó desde el viernes la zona situada en un barrio céntrico de La Habana, después que "un grupo de familiares (de los recluidos) acudieron a las autoridades, preocupados particularmente por los niños... y por las mujeres embarazadas".

"Las autoridades del orden público mantendrán la protección de la seguridad ciudadana para evitar cualquier incidente", señaló una nota oficial publicada el lunes por la prensa cubana estatal.

Herrera señaló que el sábado en la tarde entró al templo "un equipo médico que examino a todo el mundo, sobre todo a las embarazadas y vieron que la alimentación está asegurada".

Además el hijo del pastor negó versiones de que pensaban que el mundo se va a acabar, que Cuba esta amenazada por un Tsunami o que esperan cambios en la isla, "esas personas son malintencionadas y buscan echar a perder este momento, nosotros no tenemos nada que ver con la política".