El gobierno chileno anunció hoy que prepara un plan de contingencia por si las perturbaciones de la economía internacional aumentan y sus efectos alcanzan al país y vaticinó que la economía local crecerá por debajo del 5 por ciento en el segundo semestre.

"El gobierno está elaborando un plan de contingencia por si las cosas se ponen más difíciles", indicó el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, al intervenir en un encuentro de la universidad privada Finis Terrae.

Adelantó que la colocación, la semana pasada en el mercado estadounidense de un bono soberano por 1.000 millones de dólares y la reapertura de otro bono, colocado en 2010, por otros 350 millones de dólares, en pesos, forman parte de dicho plan.

El objetivo del plan, según el ministro, es aumentar la liquidez y optimizar las ventajas comparativas ("benchmark") para las empresas nacionales, públicas o privadas, que salgan a los mercados internacionales.

"Es más posible que las cosas empeoren a que mejoren " expreso el responsable de las finanzas públicas chilenas, que criticó la falta de liderazgo que han mostrado Estados Unidos y Europa frente a la actual coyuntura: "No se ve esa respuesta decidida que esperan los inversionistas y los mercados", apuntó.

En ese contexto, Larraín dijo que la economía chilena crecerá a una tasa inferior al 5 por ciento en el segundo semestre de 2011, tras haberse expandido un 8,4 por ciento en el primero, aunque aseguró que el declive se enmarca en la esperada moderación de la actividad ante las turbulencias externas.

"Claramente aquí viene un proceso de desaceleración", dijo y explicó que en el complicado escenario externo actual, crecer a tasas superiores al 5 por ciento, "se vuelve cuesta arriba".

"Pero estamos bien preparados" para enfrentar un escenario adverso, afirmó Larraín, que calificó de "compleja" la situación internacional, pues, a su juicio, no se puede descartar una recesión en los países industrializados.