La pobreza en Estados Unidos afectó el año pasado a casi 1 de cada 6 personas, un récord debido a un paro de larga duración que afecta al 9,1% de la población laboral. Y el número de las personas que carecen de seguro médico aumentó a 49,9 millones de personas, el mayor en más de dos décadas.

La pobreza aumentó en todos los grupos raciales y étnicos salvo los asiáticos. El número de hispanos en situación de pobreza pasó del 25,3% al 26,6%; entre los negros del 25,8% al 27,4%; el de los asiáticos no varió, quedando en el 12,1% y entre los blancos saltó del 9,4% al 9,9%.

El informe anual de la Oficina del Censo difundido el martes ofrece una radiografía de la situación económica de las familias estadounidenses en el 2010, cuando el desempleo superó el 9% por segundo año consecutivo. El presidente Barack Obama reconoció que el elevado paro persistirá en esos niveles por lo menos hasta finales del próximo año, lo que hace peligrar su reelección.

El índice general de la pobreza aumentó al 15,1%, 46,2 millones de personas, del 14,3% en el 2009.

Reflejo del permanente impacto de la recesión, el índice de pobreza en Estados Unidos del 2007-2010 ha crecido a más velocidad que en cualquier otro trienio desde principios de la década de 1980, cuando la crisis energética y la contracción del gasto público contribuyeron a la inflación, aumento de las tasas de interés y al elevado desempleo.

Los 46 millones de personas que viven ahora en la pobreza es el mayor número desde que el censo comenzó a estudias estas estadísticas en 1969. Proporcionalmente igualó el nivel de 1993 y es el mayor desde 1983.

Por estados, Misisipí ocupa el primer lugar con un 22,7% de pobres, según la Oficina del Censo, seguido por Luisiana, el Distrito de Columbia, Georgia, Nuevo México y Arizona. En el extremo opuesto, Nueva Hampshire tiene el menor nivel, con un 6,6%.

La proporción de estadounidenses sin seguro médico aumentó del 16,1% al 16,3% — 49,9 millones de personas — tras los ajustes realizados por la Oficina del Censo, debido principalmente al debilitado estado de la economía.