Las desgracias nunca vienen solas y Barcelona volvió a ceder el martes una victoria que tenía al alcance de la mano cuando permitió el empate 2-2 del Milan en tiempo de descuento, tres días después de dejar ir una ventaja de dos goles en la liga.

Tras el tropiezo ante la Real Sociedad, esta vez el resultado decepcionante fue en la Liga de Campeones y el Camp Nou, donde el Barsa había ganado siempre en sus estrenos en el torneo.

Así como los blaugranas perdieron el fin de semana al chileno Alexis Sánchez, esta vez el que sufrió una lesión muscular fue el mediocampista Andrés Iniesta, que salió en el primer tiempo.

El rey vigente inició la defensa de su corona con un fuerte golpe al ánimo después que el brasileño Thiago Silva empató de cabeza en un tiro de esquina cuando el partido se acababa.

Pedro Rodríguez a los 36 minutos y David Villa a los 50 habían dado la vuelta a la tortilla tras el tempranero gol de Pato a los 24 segundos.

El Barsa va por su quinta corona continental, pero ningún equipo ha logrado dos seguidas desde que el propio Milan, poseedor de siete títulos, ganara en 1989 y 1990.

"El resultado es el que es y no podemos buscar excusas", resumió el técnico local, Pep Guardiola. "El Milan es un grande que tiene el gran mérito de aprovechar sus ocasiones de gol cuando son pocas. En global, creo que hemos hecho un buen partido, pero el deporte tiene estas cosas y hay que aceptarlo".

Guardiola dejó en el banquillo a Cesc Fábregas y al capitán Carles Puyol y formó la defensa con el argentino Javier Mascherano y Sergio Busquets. La delantera fue la de la pasada final de Wembley: Lionel Messi, Pedro y Villa.

Sorprendió el once del Milan, con los veteranos Clarence Seedorf y Mark Van Bommel manejando el timón y un tridente ofensivo formado por Antonio Cassano, Kevin-Prince Boateng y Pato.

Pato tardó bien poco en desmontar el entramado defensivo del Barsa: recogió el balón en la mitad del campo, adivinó la presión a destiempo de Mascherano y, con un fulgurante autopase que dejó retratado a Busquets, se plantó sólo ante Víctor Valdés, al que batió entre las piernas. Un gol de Liga de Campeones, sin duda, y el quinto más precoz en la historia de la competición.

Massimo Allegri había advertido en la previa que el Milan le podía dar problemas al Barsa y al equipo de Guardiola le costaba carburar, con Xavi Hernández bien taponado por Van Bommel y Boateng.

"Hemos tenido una pizca de suerte pero el fútbol es esto", resumió el preparador italiano. "Hemos jugado muy bien 25 minutos contra el mejor equipo del mundo y no nos hemos hundido. Este punto nos da ánimos y tengo mucha confianza en el equipo"

El Barsa se entregó a Messi en una primera mitad de puro desconcierto y el Balón de Oro 2011 respondió con la jugada el empate, cuando se libró de Alessandro Nesta e Ignazio Abate con un demoledor cambio de ritmo y sirvió un centro ante el arco vacío que Pedro empujó a la red.

Pero seguían las malas noticias en el Barsa: Iniesta se lesionó antes del descanso y tuvo que dejar su sitio a Fábregas, que debutaba con los azulgrana en Europa.

"Lo que ha pasado no tiene explicación. La verdad es que toca la moral no haber ganado, pero ahora no se puede hacer nada. Hay que olvidar este partido y ponerse a trabajar", dijo Busquets, quien subrayó que "la peor noticia es perder a compañeros. El otro día fue Alexis y hoy, Iniesta".

El equipo de Guardiola perdió pausa sin Iniesta pero ganó en pegada tras la reanudación. Xavi tardó sólo tres minutos en probar los guantes de Abbiati desde fuera del área.

El portero italiano nada pudo hacer en el siguiente cañonazo: un libre directo de 20 metros ejecutado por Villa con una comba magistral que se coló en un ángulo.

El desorientado entonces era el Milan, que apenas retenía el balón ante la presión avanzada local. Seedorf, fundido, no llegaba y Pato era una isla arriba, con Mascherano de guardacostas.

Messi se empeñó en iniciar su cuenta goleadora en la media hora final, pero fue Thiago Silva quien compensó su fallo del primer tanto al cabecear con potencia en un dudoso saque de esquina cuando el partido expiraba.

"Hoy la palabra es decepción", resumió Valdés. "La verdad es que no nos lo esperábamos, porque han sido dos fallos puntuales en dos jugadas aisladas cuando lo teníamos controlado".